miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Equipo de Fútbol

Brillante relato de un amigo en Facebook, la verdad es que me ha parecido genial, gracias Javi.

¡¡Éramos de Champions!! (eso decía el entrenador). Al principio nos divertíamos, nos salían las jugadas más arriesgadas y el esquema de juego parecía funcionar a la perfección. Llegamos a pensar que podríamos aspirar a todo, que podríamos codearnos con los grandes equipos de siempre. ¡¡Todo era maravilloso!!. Tiramos el antiguo estadio, recalificamos los terrenos y nos hicimos una inmensa ciudad d ...eportiva. Algún pesimista llegó a decir que aquello era un espejismo, que nuestro equipo no tenía fundamentos suficientes para seguir así por mucho tiempo. ¡¡ Agorero!! Nadie le escuchó, jugábamos bien y ganábamos partidos, qué más podíamos pedir, ¿a quién le importaban los fundamentos?. Las aficiones de los demás equipos incluso nos envidiaban.

Pero, casi de un día para otro, todo empezó a ir mal... Las piernas ya no respondían como antes, el juego empezó a ser más espeso, comenzaron las discusiones entre los jugadores y desde la grada se empezaban a pedir explicaciones al entrenador. Por alguna extraña razón, otros conjuntos de la liga empezaron a tener los mismos problemas, se mascaba la impotencia y el desánimo. Muchos jugadores, ante la imposibilidad de cubrir sus nóminas, fueron apartados de sus respectivos equipos y quién más quien menos empezó a ver cómo sus otrora millonarios emolumentos empezaban a mermarse.

Los equipos grandes, los de toda la vida, alemanes, ingleses, franceses, comenzaron a quejarse. "Esos equipos pequeños y mal organizados nos lastran a los demás, y además tenemos que repartir con ellos los derechos de televisión", decían; "¡¡dividamos la liga en dos!!", bramaban.

En un intento por salvar la competición, la UE (Unión de Equipos) cedió fondos a los que pasaban penurias, a veces en contra del criterio de las aficiones de los equipos más poderosos. No ha servido de mucho. Los equipos de Grecia, Italia, Portugal e Irlanda, ya no cuentan para nada. Su panorama no es muy halagüeño: entrenadores que se van, otros que son destituidos, jugadores en huelga, aficiones enfurecidas, patrocinio a la fuga y desbandada general de jugadores, tanto de los extranjeros que llegaron al albor de los añorados tiempos de gloria, como de los propios nacionales, que marchan al extranjero en busca de mejores oportunidades.

Nuestro equipo, ¡ay, nuestro equipo!. Deambula peligrosamente cerca del abismo. El entrenador, denostado hasta por sus más fervientes partidarios, antes de ser destituido, ha declarado que no sigue, que se va a contar nubes o algo así.

El que antes fuera segundo entrenador es uno de los que se postulan para el puesto. Afirma tener la solución a los problemas del equipo, si bien parte de la grada no termina de entender cómo, si esto es así, no compartió tales ideas con su defenestrado compañero de banquillo.

Parece tener más opciones otro candidato, que, como el anterior, nunca ha asumido el cargo de entrenador, pero sí distintos puestos de relevancia en el organigrama deportivo. Dice que puede devolver el equipo a los puestos de privilegio, pero a buen seguro exigirá sacrificio y paciencia a la desencantada afición. Sus detractores denuncian que entre sus planes estaría la supresión de los descuentos en los abonos que el club ofrece a pensionistas, él lo niega.

En cierta ocasión, el gran Gary Lineker dijo: "el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que siempre gana Alemania". Como la vida misma, Gary, como la vida misma

jueves, 10 de noviembre de 2011

Las Tribus

El incendio hizo que tuvieran que recoger sus cosas a toda prisa en plena noche; tuvieron que abandonar el lugar en el que habían vivido durante tantas generaciones. Consiguieron cargar con buena parte de la cosecha e iniciar un camino incierto; ellos eran tremendamente sedentarios, tan amigos de las rutinas se habían acostumbrado a vivir allí y habían sido muy felices. La tierra les daba sus frutos con algo de esfuerzo sí, pero les regalaba el sustento y el río cercano les permitía añadir algo de pescado a su dieta.

De pronto en el claro de aquel bosque se encontraron con ellos, unos extraños, unos cazadores que habían salido muy de mañana a conseguirse su alimento. Tras unos instantes de desconfianza mutua el ofrecimiento de una torta de trigo hizo que desaparecieran todas las suspicacias y encendieran un fuego. Idearon mil formas de hacerse entender y otros mil juegos en el río cercano, incluso se cocinó el primer guiso de la historia hecho a base de verduras y carne; se prometieron amistad eterna. El día fue avanzando y la tarde la pasaron entre bailes y canciones, aprendiendo unos de otros, a esa hora ya había algunos individuos capaces de hacerse entender en la lenguas de ambas tribus.

Durmieron en las cabañas que habían improvisado, de manera totalmente aleatoria, mezclándose unos con otros, como una sola tribu. Pero con los primeros rayos del sol, cuando empezaron a desperezarse comprobaron que no quedaba ni uno solo de los cazadores entre ellos, su forma de vida les obligaba a no parar.

lunes, 24 de octubre de 2011

Albóndigas de pescado con alubias

Ayer estaba aburridillo en casa y me puse a innovar un poco en la cocina y se me ocurrió esta recetilla que al final resultó muy interesante. Lo primero es picar mucho unos filetes de pescado blanco (yo usé merluza, pero bacalao, lenguado,… pueden ir muy bien) y mezclamos con cebolla también muy picada, ajo, soja, pimentón, pimienta, un huevo y pan rallado. Lo dejamos reposar mientras cortamos las verduras para la salsa en este caso usé cebolla, ajo y puerro que pochamos bien, luego añadimos tomate rallado y sazonamos con eneldo, estragón, laurel y cilantro. Cuando esté todo mezclado añadimos vino y lo tenemos a fuego fuerte hasta que se evapore el alcohol y luego lo dejamos a fuego suave para que se vayan concentrando los sabores.

Hacemos las albóndigas, las enharinamos y las freímos a fuego vivo antes de echarlas a la salsa, de manera que las doramos un poco. Mezclamos las albóndigas con la salsa y mantenemos a fuego muy suave durante una hora más o menos para que se siga concentrando el caldo.

En un plato disponemos una cama de alubias cocidas, perfectamente pueden ser de bote que hoy en día las hacen fantásticas, sino las cocemos con un hueso de jamón y algo de ajo. Encima de las alubias colocamos las albóndigas y napamos, como dicen los cocineros con la salsa y las verduras; y ale a disfrutar.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Pimientos rellenos de cordero y aceitunas

Esta es una recetilla que vi en Canal Sur y que me animó a hacer pimientos rellenos, muy sencillo y muy visual. Empezaremos limpiando los pimientos cortándoles la parte de arriba de manera que quede como un recipiente y limpiar bien por dentro de semillas.

Pochar abundante cebolla y cuando esté transparente añadir la carne de cordero cortada a cuchillo en trozos muy pequeños y cuando se haya sellado añadir tomate rallado y dejar que se sofría lentamente durante al menos 35 minutos, cuando el tomate esté hecho añadir una copa de vino y al evaporarse el alcohol añadir aceitunas cortadas en trozos y un poco queso rallado para espesar el relleno. Ojito con la sal que las aceitunas aportan bastante.

Colocamos los pimientos de pie en una bandeja de horno con un poco de aceite y los rellenamos bien, ya que las paredes del pimiento se ablandaran y para que se mantengan rectos hay que rellenarlos mucho y apretar un poco. Cubrir con queso rallado y al horno a 180º hasta que veamos que el pimiento está hecho.

Con los recortes de pimiento, un tomate, cebolla y ajo hacemos una salsa triturándolo todo bien con aceite de oliva y lo ponemos a calentar. En los platos ponemos un poco de salsa y encima el pimiento.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Pasta fresca con pistachos y salvia

Ayer hice por primera vez pasta fresca, con mi querida Monika de jefa de cocina, y he de deciros que es una pasada y encima está buenísimo. Pues allá va la peaso de receta que aprendí ayer.

Para preparar la pasta echaremos en un bol harina, un par de huevos, sal, aceite suave y un nada de agua (1/4 de vaso o menos); y ahora a amasar un poco dentro del bol para no poner todo perdido (aunque si sois profesionales podéis hacer el clásico volcán de harina). Cuando más o menos la bola esté compacta la sacamos del bol y empezamos a amasar sobre la mesada poniendo harina sobre la superficie que vayamos a utilizar y así unos diez minutos hasta que la masa esté bien uniforme, la dejaremos reposar unos minutos. Sujetamos bien la máquina de pasta a la mesa y empezamos a pasar la masa cortada en trozos más pequeños para que no nos salgan unos trozos kilométricos. Empezamos pasándola con la maquina puesta en el más ancho (1) y luego vamos estrechando, pasamos al 3 y al 5; aunque podemos dejarlo del grosor que queramos. Vamos colocando las tiras sobre un paño con harina para que se sequen un poco mientras vamos calentando el agua con un poco de sal y unas gotas de aceite, cuando rompa a hervir echamos la pasta que previamente hemos cortado en pappardelle (o como querías, incluso pasarla por la máquina y haced tallarines). Es muy importante controlar el fuego para que no hierva muy violentamente; y cuando empiecen a flotar los retiramos y los ponemos a escurrir con unas gotas de aceite para que no se peguen.

Por otro lado prepararemos la salsa, para ello ponemos a derretir una nuez de mantequilla y unos ajos bien picados a los que añadiremos hojas de salvia muy picadas y pistachos picaditos, corregimos de sal y voilá, una salsa estupendísima que combina increíblemente bien con nuestra pasta. En una bandeja disponemos la pasta y vertemos encima la salsa y terminamos con unas lascas de parmesano; ale a disfrutarlo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Los recuerdos

Un buen día se sentó delante de su ordenar y allí estaban encerrados, como su rebeldía; eran los recuerdos de otros tiempos. Tanto había intentado olvidarlos que ahora vivían con él. Todas las mañanas al salir de casa cogía el reloj, las llaves y aquellos recuerdos.

Pero él ya había cambiado y no entendía porque le perseguían, por qué estaban allí una vez más y al ver su reflejo en el monitor se dio cuenta. Seguía siendo el mismo, no había aplicado los conocimientos que se desprendían de aquellas vivencias. Simplemente había hecho una lectura, siempre negativa, de ellos e idealizó un pasado que nunca existió. Dio por reales lo que no habían sido más que planes y se olvidó de la realidad, de aquellas tardes interminables, de la ilusión, de los nervios.

Y fue en ese preciso momento cuando se colocó el pelo y volvió a sonreír y con aquella sonrisa los recuerdos se transformaron como en el cuento de Cenicienta y aprendió tanto en una tarde como en sus tantos años de universidad.

martes, 16 de agosto de 2011

Mousaka de chipirones y setas

Echándole una ojeada al página de MadridOut, he encontrado una ruta de tapas por Madrid y una de las tapas que proponía era esta y la verdad es que me ha resultado altamente interesante, la receta no viene por ningún lado, pero improvisando un poco no creo que se diferencie demasiado de esta que os propongo.

Primero prepararemos la base de la musaka, las berenjenas (que en realidad es básicamente lo que lo diferencia de una lasaña). Las trataremos de cortar longitudinalmente en láminas de 1 centímetro y las hacemos a la plancha con poquito aceite y sal gorda y las disponemos en la bandeja o en su defecto al horno a 150º con un chorrito de aceite, pero tardaremos más.

Preparamos el guisillo de chipirones y setas, para ello primero pochamos una cebolla, un puerro y un poquito de ajo y cuando estén listos añadimos los chipirones y cuando empiecen a estar blandos añadiremos las setas cortadas con la mano (las espinacas tampoco le irían mal a esta receta), espolvoreamos un poco de tomillo y de pimienta y añadimos vino blanco y esperamos a se evapore el alcohol y le añadimos algo de caldo que hemos hecho con las cabezas y pieles de las gambas y lo dejamos a fuego suave hasta que todos los sabores se mezclen bien.

Cubrimos la base de berenjena con nuestra mezcla y disponemos otra capa de berenjenas y volvemos a cubrir con nuestra mezcla, ponemos las gambas o gambón crudo y una última capa de berenjenas; lo napamos (cubrir en términos culinarios) con bechamel y espolvoremoas un poco de queso rallado y al horno a 180º hasta que el queso se dore.

Al final nos lanzamos a hacerlo en casa de Antonio, pero en plan lasaña y quedó muy bien.