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miércoles, 8 de junio de 2011

Aquellos campamentos

Este es un post que empecé en verano y es que en el mundial se jugó un Alemania-Argentina; al igual que la final del 90 y lo que lo hace especial no es ese partido, sino que estaba de campamento y ahora vuelve a la actualidad porque la buena de Cartu organizó para el pasado sábado una reunión de todos los que fuimos a Jarandilla en el 91. El éxito de la reunión es que al igual que en los campamentos se creó un microcosmos y no había mundo más allá de aquellas mesas de la terraza de La Vuelta (El Tercio estaba cerrado). Me tuve que ir en lo mejor, ya habían empezado las copitas y los recuerdos y secretillos (prescritos todos) empezaron a aflorar.

Fue entrañable volver a verlos y eso que a unos cuantos los veo a menudo. Aquel verano fue el último que fui Camilo, luego empecé a ser Roberto y cuando volvió Camilo ya no era el mismo. Escuchar el famoso Camilo what a magreitor!! hizo volver a aquel Camilo, llamémosle naif, un pequeño baño de humildad temporal en unos días en lo que por lo visto lo único más grande que yo es mi ego.

En el verano del 89 fuimos a Pinofranqueado, curiosamente fue el primer campamento y del que más recuerdos tengo, era la primera vez que iba a estar dos semanas lejos de mi familia; comimos poco y lo pasamos increible. Ayudamos a construir una presa, JI me enseñó El Balneario y nunca dejé de escuchar al Pingüi, me pillé mi primera toña homologada y el mamón de Lavalle me metió la cabeza debajo de la fuente (y que a día de hoy me sigo preguntando cómo lo consiguió), decidimos pasar la noche al raso por una copita más (qué daño nos hizo aquella decisión de Martuca!!), recuerdo los registros de las tiendas el día de padres y como se sorprendieron de que a Pepe y a mi no nos hubieran traido nada y es que no contaban con lo zampabollos que somos, menudo atracón aquella tarde. Aprendí lo que era una poza y lo de bañarme en un río, pero sobretodo aprendí que había niños que no eran del barrio y la importancia de dar gracias a Dios por los dones que tratamos de compartir con ellos.

En el 90 en pleno Mundial volvimos a irnos de campamento, con esa dicotomía entre lo del año pasado y dejar de ver 3 partidos cada día; pero mi incipiente sociopatía pudo con mis ganas de fursbo. Ese año fuimos a León donde había una acequia con un agua que debía tener ciertos poderes o que las hormonas estaban desatadas del todo; surgieron mil parejas e incluso una de ellas pasaría por mítica. Ese año ya no éramos los pequeños y aún así algunos lo parecíamos, qué pavazo. Ese año el campamento casi se acaba antes por la piromanía de Nacho, aún recuerdo el comentario de Carlitos: "qué hacen esos salvajes? Por qué corren? Coño fuego!!!", campamento que empezó con su cumple y me consta que aun guarda al burrito Frodo, tengo fotos que lo atestiguan. De aquel campamento podemos decir que es la única vez en mi vida que ante la frase de "a por los rojos", era yo el perseguido y eso que mangar la botella de Pacharan parecía buena idea, este Mariete. Aquella queimada con los chicos del pueblo, fue una noche chula y un monton de recuerdos, aquel campamento acabo con un juicio sumarísimo al zorro y fuimos enjuiciados unos cuantos, al final acabamos todos en la acequia, gran prota de aquellos días.

Por fin en el 91 éramos los mayores, aunque francamente no sé bien cual era la ventaja; ese año volvimos a Extremadura, quizá de los tres fue en el que más se noto eso de que no existía mundo fuera de aquellas tiendas, se crearon grupos que perviven en la actualidad. Yo me iba a vivir a la Sierra y pensaba que nunca volvería a ver a ninguno, por suerte qué equivocado estaba. Empecé a ser contestatario, a jugar al mus en cuantico tengo un segundo, a ser un pelín facha, a pasarme horas hablando con una niña solo por el placer de escucharla (definitivamente son mucho más brillantes que nosotros), a valorar como único realmente importante, a tu gente.

Conviví con un montón de gente a la que aprecio sinceramente o al menos cogí mucho cariño en ese momento; no quiero personalizar poniendo nombres, pero por encima de todo hay que dar las gracias a los monitouers, chicos (a día de hoy diría niños) que se metían en un tinglao de flipar, y con los que aprendimos a cultivar tantos valores que definitivamente no tendríamos nada que ver con lo que somos hoy en día.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La Boda de Vito: Road Trip

Había llegado el momento de cruzar España, yo que sobrevivo en Almería tenía la boda de un hermano en Pontevedra, así que estuvimos planificando el tema durante semanas, incluso meses; pero la coincidencia con la SEM me obligaba a estar en Almería el lunes, al pie del cañón como Dios manda. Siguiendo el consejo de mi padre alquilé un coche para llegar a Madrid y a la vuelta iría en autobús, pero el tramo central del viaje lo haría con Tena.

Al final acabé saliendo muy tarde la reunión en Almería y por tanto llegué a Madrid de noche y tuvimos que abortar el viaje a León, con las ganas que teníamos de comer una morcillita en la Bicha, total que nos fuimos a la cama temprano con la intención de madrugar al día siguiente y así fue yo madrugué y a Fer le despertó mi llamada. Acabamos saliendo antes de las nueve de la mañana y la primera parada sería Ribadavia.

El viaje se estaba haciendo bien pero llegamos a Ribadavia con ganas de bajarnos del coche y echarnos unas cervecillas y de hecho fue lo primero que hicimos, buscar la plaza del Ayuntamiento y entrar en el primer bar, dos cervezacas homologadísimas, pero la tapa no fue muy allá con lo que pasamos al siguiente bar.

Y fue en ese segundo bar donde empezó todo, estábamos hablando de pedir pulpo y un parroquiano nos dice que allí no íbamos a encontrar pulpo y nos pusimos a charlar, surgió el tema del futbol, como no podía ser de otra manera entre hombres tomando cerveza; y resultó que el figura era del atleti y para qué quieres más; Fer se emocionó y ahí empezó a ser nuestro nuevo más mejor amigo. En aquel bar cayeron tres ronditas, una toritllita y unas empanadas que estaban buenísimas; en este punto este hombre nos sugiere que vayamos con él que nos va a enseñar una taberna digna de conocerse en la judería y ni cortos ni perezosos con él que nos fuimos; y mereció la pena, era una taberna de principios del siglo XX que se mantenía tal y como la inauguraron y allí cayó otra cervecita. Quisimos invitar al gran Aboy pero resultaba que allí nuestro dinero no valía, así que cuando nos dijo de ir a comer le dijimos que sí.

Nos dijo que le siguiéramos con el coche y nos saca del pueblo y entramos en un bosque, en ese punto nos venían a la cabeza todas esas historias gore sobre la Galicia profunda y yo iba con el 112 marcado en el móvil a punto de darle a la tecla verde en cuanto el tema se pusieras regular “na” más. Pero nada más lejos de nuestros negros augurios, nos llevo a comer a un sitio increíble donde pedimos callos con garbanzos y churrasco, el clásico menú de dieta, que íbamos a una boda. La bandeja de churrasco era para verla, 6 faldas, 2 chorizos y una montaña de patatas fritas y solo era para dos, ¡¡impresionante!!

Durante la comida nuestro cicerone nos contó un montón de batallas a cada cual más entretenida y con la cerveza, los digestivos y las copas la verdad es que estábamos bien a gusto, pero después de invitarle a comer (por 30€ todo, era como de broma) decidimos seguir camino y nos alegramos de haber conocido a este personaje que siempre quedará en la memoria.

Llegamos a Pontevedra a las cinco y pico y después de arreglar las cosas en el hotel de Tena nos subimos al Pazo donde estaba yo alojado, aún me sorprende como en nuestras lamentables circunstancias conseguimos dar con él a la primera. Dejé mis cosas, me pegué un duchazo y tras comprobar que mis padres y hermano pequeño iban a tardar decidí bajar con Fer a Pontevedra y allí se preparó él y quedamos con los que ya habían llegado a cenar. Alex, Laura, Tere y Juan tuvieron que esperarnos un ratillo porque aquella iba a ser la primera vez que nos perdiéramos por Pontevedra y no sería la última; pero al final dimos con ellos y pudimos cenar y de coña por 20€ con su empanada de zamburiñas, su pulpo, sus navajas, su salpicón, su postre y sus cafés; vamos otro regalito de la tierra.

Después de cenar teníamos la fiesta preboda, creo que recorrimos tres veces Pontevedra, al final la pobre de Mariana tuvo que salir a buscarnos, aunque ya estábamos en el buen camino habíamos tomado la decisión de destituir al guía. Aunque costó llegar al Decada, mereció la pena, fue una fiesta de esas difíciles de olvidar; tuvo de todo sus momentos copas, la llegada de los que faltaban, el video que puso Mariana de nuestra historia, el Parará, su momento cochina, … un poquito de todo que es lo que hace grande una noche.

Cuando ya parecía que aquello no subiría más, salgo a tomar el aire un poco porque estaba un pelín roto y charlando fuera con Alex y Laura veo bajar por la calle un tipo que me resulta familiar, nos quedamos mirando diciendo “es absolutamente imposible”; me había encontrado en una calle de Pontevedra a Cubi 10 años después, uno de los mejores pilieres que ha pasado por la Complu; total que aquel encuentro había que regarlo y nos liamos a tomar copas, se lo presenté a estos y cuando nos echaron de Decada dejamos que él nos guiara no sin antes convertirse en amigo del alma de Dani; acabamos la noche cantando y recorriendo las calles de Pontevedra (para variar) en busca de algo que echarnos al estomago.

Dormí en la habitación de Fer, cosa que en algún momento de la noche pensé improbable, y de hecho en algún momento de la noche cambiamos de cama, no le dejaba dormir al pobre; total que cuando me desperté a las doce no había dormido casi nada y encima tenía una afonía de caballo, algo que no habría sido demasiado importante si no es porque leía esa misma tarde. Cogí el coche me fui al Pazo y me metí en la cama, solo me levanté para comer; por cierto la comida flojísima y muy preocupados que nos quedamos de cara a la noche.

Después de la siesta y enfundado en el chaqué me sentí mucho mejor, aunque sin voz. Bajamos a Pontevedra, dejando el coche en un Parking y fuimos andando guiados por mi padre, por fin alguien que se había preparado el recorrido. Mientras íbamos por el casco antiguo de la ciudad nos cruzamos con un tipo que llevaba una guitarra y con su voz rota de rockero castigado por los años dijo dejando caer la funda de la guitarra al suelo al paso de mis hermanos y mío (los tres de chaqué) “todavía queda elegancia en este país” a lo que le respondimos dando las gracias y preocupándonos por su guitarra; cuando se cruzó con nuestros padres les dijo: y encima educados”. Son de esas cosillas que tanto me gustan a mí.

Allí estábamos todos preparados esperando a que comenzara, algunos con nervios incluso. En un momento dado, me acerqué al sacerdote y le pregunté por las lecturas y demás y me dijo que no había salmo, algo que me extrañó, pero que yo no discutí. Así que cuando el hermano de Mariana terminó de leer yo me levanté y me dirigí al pulpito, pero el coro se lanzó a cantar el Salmo, así que hice como Chiquito y retrocedí un poco de manera que no se me viera detrás de la columna y de pronto se calla el coro y yo me arranco, pero vuelven a cantar, otra vez para atrás; la tercera vez que me pasó estaban cantando el Aleluya (nota para ateazos: es mucho después). Tantos intentos había hecho yo que cuando me tocó de verdad tropecé con el escalón de madera y llegué a trompicones a leer. Era consciente de que la voz no me iba a durar mucho así que leí algo rápido, extremo que fue utilizado por algunos.

Terminada la misa, que la verdad nos emocionó un rato, nos fuimos a echar la clásica cañita de antes del banquete, firmamos la tarjeta, nos hicimos fotos y cuando acabamos de hacer el chorra nos dirigimos al hotel donde estaban estos, que era el punto desde el que sabíamos ir al Pazo, pero unos cuantos tenían que ir a por su coche y como siempre en Pontevedra se perdieron y tardaron lo que no está escrito, total que cuando llegamos al Pazo estaba todo el mundo sentado y los novios en la puerta esperando a que llegásemos nosotros para entrar, si hubiéramos tenido un poro era para sentir vergüenza, la verdad.

La cena fue espectacular, sin lugar a dudas la mejor de todas las bodas en las que he estado, primero salpicón; repetí tres veces y por vergüenza torera, porque estaba para tocarle palmas; después las cigalas, solo decir que si llegan a estar malas no nos da una intoxicación, nos morimos directamente. En estas andábamos medio llenos cuando llegaron las vieiras, es de las cosas que más me gustan, gratinaditas, una pasada me vi obligado a comerme cinco. Y ahora ya sí que estaba reventado, pero llegó la carne cordero y ternera; pedí un poco de cordero, por cumplir más que nada y sin ganas probé la ternera y era espectacular, de las mejores que he probado en mi vida (y alguna que otra ya hemos tomado), así que tuve que pedir un poquitín.

La cena que tuvo de todo, hasta una Queimada; fue espectacular, pero habíamos comido como salvajes y la noche anterior había sido muy larga, así que estábamos todos en plan me voy a la cama en breve, pero antes una copita, y así empezó el baile con todos nosotros haciéndonos fuertes al final de la barra. La gente iba y venía, bailaba,… nosotros solo estábamos allí y poco a poco la selección natural fue haciendo su trabajo y empezamos a expansionarnos. Momento que aproveche para ponerme las All Star, algo que habíamos dicho que haríamos todos y que solo tenía yo preparado, por supuesto me cambié la corbata para que fuera a juego con las zapas. Fue bastante gracioso, pero seguimos a nuestra bola, empezando a bailar un poco y cuando nos dimos cuenta estábamos solo nosotros, parecía una cenita en el sótano de Blasco, pero sin que Dani fuera en pijama.

A la mañana siguiente nos levantamos como pudimos, desayuné con los ya esposos y me fui a buscar a Tena, desayunamos tranquilamente con Lara y salimos de camino a Madrid, que a mí me quedaba un viaje muy largo; así que esta vez lo tomamos con más calma, simplemente paramos a comer donde había más camiones, ya en la provincia de Valladolid y llegamos a Galapa a media tarde; yo deambulé por la casa hasta la hora del tren para ir a Madrid a coger el bus; tren que se quedó parado en La Navata, así que Jorge me tuvo que llevar a Madrid y una vez en el Bus pude descansar un poquito y lo cierto es que me quedé dormido antes de salir de la estación y lo siguiente que vi fue: "Almería 3".

jueves, 12 de agosto de 2010

Diario del Camino

La previa

Después de diversos avatares como el cambio de fechas y la perdida de algún avión por fin los tres colgaos encaminamos nuestros pasos hacía León el mismo día de Santiago (y cierra España); siendo sinceros nuestros primeros pasos han sido en coche. Ayer terminamos de conseguir todos los aparejos de perroflauta elegante y después aprovechamos la sabiduría de maese Garcerán que nos ha enseñado muchas cosas, aunque francamente no nos hemos atrevido a acercarnos a una farmacia a pedir una goma y una jeringuilla; pero si que hemos seguido el resto de sus indicaciones.

Concienciados de las penalidades que vamos a pasar hemos comido en las cuevas y cenado en el Húmedo tras conseguir nuestras acreditaciones como peregrinos en el monasterio de las Carbajalas.
Así que ahora nos retiramos a nuestros aposentos a disfrutar por última vez en varios días de una cama de verdad.


El primer día

Hoy hemos empezado a andar; hoy día de Santa Ana, así que lo primero es felicitar a los abuelos y a mi mejor amiga, mi hermanita pequeña, un besote.

Lo cierto es que ha habido muchas risas, luego momentos de reflexión (vamos que no podíamos hablar), pero lo mejor del día ha sido sin lugar a dudas quitarse las botas en el albergue.

La etapa ha sido de Astorga (el pueblo que no se acababa nunca) hasta Foncebadon. Siendo fieles a la verdad la subida de 6 km del final ha mellado nuestra moral, aunque al final hemos salido victoriosos, ayudados sin lugar por el desayuno que habéis visto en las fotos; el desayuno de los campeones (como dice Iván).

Ahora nos espera una tarde de cartas y de nombrar todas las partes del cuerpo que nos duelen pensando en la etapa de mañana.


Ponferrada (RIP?)

Tres cadáveres han llegado esta tarde a Ponferrada, practicamente sin calor ni na. El día ha sido duro, 29 km después de la paliza de ayer; aunque lo realmente duro ha sido la noche anterior.

El Peregrino Justiciero (PJ), del que hablaremos más tarde, ha encontrado su nemesis. Villano capaz de mantener despierto a todo el abergue con un ronquido infrahumano del que dice la leyenda que es peor que el de Camilo, Coré y Jorge juntos. Y que ha llevado a una de las personalidades del PJ a dormir al raso que en un ultimo sueño antes de despertarse se daba un beso infinito, y al abrir los ojos se encontraba intercambiando fluidos con el chucho del albergue.

Ayer creíamos que era el peor día, estábamos equivocados lo ha sido hoy y sospechamos que mañana lo superará; no sabemos donde está el límite, pero hemos oído que hay gente que ha llegado a Santiago.

Después de toda la mañana caminando; al llegar al albergue, en plan loco por la tarde hemos lavado nuestra ropa a mano, otra experiencia que añadir; así que ahora después de un día completito en el que no ha faltado la oreja, la morcilla, churrasco, cecina y nuestras habituales cervecitas nos vamos a descansar.


Compostilla, Población situada a las afueras de Ponferrada (Ciudad Maldita), esta ciudad Leonesa, Pons Ferrata, ha mellado la moral de más de uno en el grupo, y somos tres, la llegada ayer y la partida de hoy, pero ya estamos en Camponaraya a 10 km de P...,ciudad que ya no volveremos a nombrar, desayunando un cafe con un sandwich, en fin, seguiremos informando.


Villafranca del Bierzo

Esta mañana cual muñecas de Famosa abandonamos la Ciudad Maldita (o maldita ciudad) acordándonos de la familia más cercana del que diseño el Camino en sus alrededores.

A pesar de unos duros comienzos el cuerpo dejo de sentir y conseguimos sobrellevarla con dignidad hasta que el calor pudo con nosotros; pero renaciendo de las cenizas (nunca mejor dicho) cual Ave Fenix alcanzamos nuestro objetivo.

El Tullido y el Cabrón (personalidades del PJ) estuvieron a punto de matar al Optimista (la tercera), pero por suerte las fuerzas les habían abandonado la primera vez que el Optimista dijo que faltaban 20 minutos, y cuando dos horas después llegaron la alegría disipó las ansias asesinas.

La buena noticia del día ha sido saber que nuestra Nemesis se ha retirado; por si alguien no se acuerda el antagonista de vuestros héroes era un peregrino con ronquido de dragón. Aunque vaticinamos haber encontrado a su sucesor, que por ahora llamaremos "Amor de Madre".

También hemos descubierto una nueva raza, que de momento parece pacífica, se trata de ciborg disfrazados bajo la apariencia de entrañables ancianas que ataviadas con una bandera, cual coche de choque nunca varían su ritmo.

A pesar de que las vistas son inmejorables hemos llegado a la conclusión de que no tenemos que pararnos en el primer albergue que encontremos.

Como curiosidad comentar también que hemos encontrado una playa en mitad de las montañas bercianas, manda ... que diría Trillo, y nos hemos bañado en un agua que nos ha rejuvenecido o congelado el cerebro; ya lo descubriremos seguid atentos a vuestros receptores que mañana toca el inicio de O Cebreiro.


Core´s The End

El menda se ha quebrado, la rodilla ha dicho basta, solo han sido 92 km en total pero a pesar de las torturas ha sido gracioso. Me voy a mi pueblo a comer un poco de pulpo y unas navajitas, a los que siguen, Camilo y Jorge, mis más sinceros respetos, sois unos cracks...

Quiero saludar también a todos nuestros compañeros de camino, los Murcianos, el Navarro y en general a todos los peregrinos, incluido el dragón, amor de madre, el cyborg y en especial a la camarera de la pensión de Triacastela, que tuvo la deferencia de ignorarnos durante 15 min hasta que nos fuimos a otros lares, muchos besos a todos y a todas, ¡Buén Camino!, ¡Ultreia!


La Laguna de Castilla

El día de hoy se vaticinaba complicado ya que nos enfrentábamos al terrible Cebreiro, el objetivo era dejar la subida vista para sentencia aunque no acabarla. Pero ha sido mucho más duro de lo esperado y ahora descansando ánimos delante de nuestra omnipresente jarra grande de cerveza nos damos cuenta de la cercanía de Santiago, estamos a un kilómetro de Galicia.

En este tiempo hemos aprendido a ser uno a compartir y cubrirnos unos a otros en cualquier situación. Al punto de crear un superhéroe al hilo de las injusticias que nos contaron que se producían en el Camino, se trataba de un único personaje con tres personalidades distintas; algo como el Misterio de la Santísima Trinidad, así que será el Peregrino Justiciero el que corone mañana.


Triacastela

Un día más al lío y 23 km a la buchaca lo que hacen 127, un ratico como quien dice.

Por fin se ha alcanzado Galicia, atravesando una zona muy enfocada a la ganadería lo que confería a la etapa de hoy un olor, digamos muy particular. Aunque se trata de uno de esos imperdibles del Camino; llegar al Cebreiro al amanecer y ver los primeros rayos iluminando aquel mar de nubes...

Anoche nos congraciamos con un par de bicigrinos, o pilgrins con ruedas, en una cena a la que empezamos a meterle un poco de sustancia con un orujo casero, una cena en la que se filósofó sobre el camino e hicimos nuevos amigos.

Hoy se ha firmado una tregua con Nemesis 2, con él que hemos desayunado, él iba ataviado con sus ya clásicos vaqueros y su camisa con las mangas recortadas a mordiscos. Otro personaje al que se ha adelantado hoy, es al coche de choque, hasta cuatro veces, pero da igual ha llegado por delante; estos ciborgs parecen pacíficos, pero lo que está claro es que no tienen piedad. Y por terminar con los personajes del Camino, hay un tipo con una boina roja al que ya se le va preguntando por la misma. Cuando le encontremos una explicación la publicaremos sin falta.

Hoy hemos vivido a todo lujo, con camas sin otra encima, le hemos dado la ropa sucia a una señora que nos la ha devuelto limpia y planchada, una locura para los tiempos que corren.

Ahora a cenar algo y a dormir que mañana otra vez a la carretera.


Barbadelo

Etapa de transición en la que lo único que ha pasado han sido 25 km más y Santiago se ve mucho más cerca, hay que mirarlo con buenos ojos.

El pueblín, por llamarlo de alguna forma, son 4 casas, una caravana que hace las veces de bar y un puesto de helados abandonado en el que han puesto una máquina de cervezas y un ipod al que llaman terraza; unos grandes vamos.

Lo único es que ya empiezan a proliferar los turigrinos o gente que lleva una mochila que pasaría como equipaje de mano en Ryan Air; lo que no tiene mayor importancia sino fuera por que en su mayoría son cerdigrinos, autentico cáncer del Camino.


Hospital de Cruz

Hoy han caído 30 km, ya se ve luz al final del túnel; hemos bajado a los dos dígitos y esa foto nos ha encantado hacerla.

Los personajes del Camino se van disipando, andamos con ganas de llegar y todos estamos alargando etapas. Por un lado hay ganas de llegar a Santiago, pero la sensación de que el Camino se nos está escapando de las manos es como el final de un campamento, vas despidiéndote de todos los amigos que hemos hecho en estos días que aunque no lo parezcan están quedándose marcados y todos los raticos de reflexión y las charlas con gente que no conocíamos y que ahora forman parte del Camino.

Por otra parte Tullido Pilgrin ya ha pasado la revisión médica, aunque pensamos que el tacto rectal era innecesario, lo importante es que con unos días de reposo todo pasa; eso sí desde aquí le decimos que si está para copas, está para caminar. Pero es un tema que ya resolverá el PJ con unos whiskitos de por medio.

Ahora a ver que cenamos en un sitio que pone no se qué de Pulpería.


Melide

Por fin entramos en la provincia de Coruña y hemos dejado el marcador en 51; pero cuando las bajadas son más duras que las subidas en Optimista pierde algo esa cualidad. Aún así hemos conseguido completar los 27 Km de hoy con sufrimiento solo en la primera parte. A ver que pasa mañana, los kilómetros van pasando factura de manera seria.

Pero lo cierto es que eso solo en lo físico, en el resto de aspectos esto nos tiene cada día más enganchado y eso que hoy ha estado a punto de actuar el PJ, y es que en el follón de acceso al albergue unos señores que eran primos y sus cuatro hijos y una chica adoptada se nos han colado; pero el PJ también se caracteriza por su magnanimidad les ha perdonado la vida que bastante tenían los pobres con lo suyo.

En otro aspecto esta es la tierra del pulpo, por lo visto, así que hemos comido y cenado ese animal que tanto ha hecho por este país antes llamado España (bueno y ahora que hemos ganado el Mundial) con Joseba y Marc dos compañeros, de ese tipo de gente que conoces en el Camino y te preguntas dónde habían estado. Total que otro gran día y ya van no sé cuantos.

El único punto negativo es que ya estamos en zona controlada por los turigrinos y aunque nos miran con respeto y admiración son un coñazo y se acabaron los albergues silenciosos.

Mañana si todo sale bien será el penúltimo madrugón y por un lado anima, pero por otro da cosica, además ahora que en el Camino se habla del Carlista.


Santa Irene

Sin lugar a dudas en la etapa en la que más se ha sufrido, han 32 km que teóricamente eran 29, que nos han dejado para el arrastre, el Peregrino Optimista, con la pierna del otro, ha perdido su característica y pesar de que quedan solamente 20, lo único que dice es:"ya veremos mañana".

El albergue está a un km, y en cuesta, de los sitios de comer; así que hoy solo hemos cenado, eso sí el plato por 9€ era para tocarle palmas. Hemos compartido mesa con Jorge un chaval de Extremadura que hace el Camino con su padre y con el que ya hemos coincidido en varias etapas, otro grande del Camino. Subir a cenar nos ha animado porque la pierna ha respondido bastante bien.

Confiamos en escribir la crónica de mañana desde Corcubión, os mantendremos


¡¡¡ Santiago!!!
Hoy hemos llegado a Santiago y desde ahora vemos la plaza del Obradoiro con otros ojos; ha sido espectacular ver la catedral y recibir las felicitaciones de los compañeros con los que tanto hemos sufrido y disfrutado en estos dias. La misa ha sido especialmente emotiva y ver el Botafumeiro en directo bendiciendonos al final, nos ha terminado de dejar en un estado difícil de definir.

La etapa de hoy ha sido de regalo, 21 km nos han sabido a poco a pesar de cómo llegamos ayer.

Ha sido una experiencia impresionante que seguro que repetimos, aunque imagino que como la primera vez que llegas a la casa del Apostol no hay nada. Nos volvemos a casa con mil experiencias y con las sensaciones de formar parte de algo muy grande.

Luego hemos cumplido con la tradición y nos hemos bañado en la Costa da Morte, quitandonos todo lo malo del Camino, aunque las piernas siguen doliendo. Ahora estamos preparando una mariscada como si fueran a prohibirlo, que nos la hemos ganado y a pesar de estos horarios de locos, son las diez y media, malo será que no caiga alguna copita.

La facción católica del PJ quiere dar las gracias a Santiago, Santa Ana, San Justo y San Martín que nos han ayudado a culminar con éxito esta aventura


La vuelta

Después de la llegada a Corcubión debíamos iniciar el camino de vuelta al hogar. Lo iniciamos correctamente cogiendo el bus con destino Coruña, sabíamos que llegabamos demasiado justos, pero no había problema a las seis salía un tren con destino León.

El problema surgió cuando descubrimos que no solo se trataba del tren más caro del mundo, sino que además era el lento del mundo. Seis horitas de nada para cubrir los 300 km de recorrido. Obviamente lo intentamos todo, pero estabamos avocados a disfrutar del transporte ferroviario en toda su plenitud.

Los problemas de gigantismo en el pie izquierdo de una de las personalidades del PJ, ha animado a las otras dos a convertirse en médicos y recetar pastillas sin ton ni son; lo cierto es que todo viene de que echaremos de menos el clásico desuyuno del Camino, magdalena e Ibuprofeno.

¡¡¡Ultreia!!!

jueves, 20 de mayo de 2010

Mi vida con el Oval

Yo tenía 12 años y estaba en un viaje de esquí con mi familia y unos amigos de mis padres y uno de los chavales, me dijo “¿por qué no juegas al rugby?” aquella pregunta cambió mi vida, gracias Joaquín. A la semana siguiente estaba entrenando con el equipo de cadetes del Canoe N.C; y me gustó, a mi corta edad ya había probado varios deportes futbol, baloncesto e incluso balonmano y lo cierto es que no acababa de encajar en ninguno de ellos, pero en el rugby todos tienen cabida: los gordos son primeras, los altos segundas, más gordos que rápidos terceras, más visión que brazo medio de mele, más brazo que visión apertura, rápidos centros, los pequeños son alas y si eres más rápido que gordo zaguero.

En el Real Canoe estuve desde la temporada 86/87 hasta la 92/93, jugué en el equipo senior de primera nacional y entrené con tipos de la talla de Fran Puertas, zaguero de la española y primer jugador español que jugó en el extranjero. De esa época hay un montón de anécdotas y un montón de chavales que no olvidaré como Toro, Israel (mis dos grandes amigos de esa época), Tarim (una fiera fuimos campeones de Madrid gracias a él), Alvaro Trincado, Alfayate (el tío más grande que he visto yo), Tocho, Ivan Cárdenas, Sidney (nuestro zaguero australiano), Michel (nuestro apertura francés, iba al Liceo y lo llevaba regular), Hernan (el medio argentino), Enrique Mann (mi otro segunda holandés), … Recuerdo mi primer ensayo, fue en Alcalá de Henares, con mis padres en las gradas, de hecho el primer partido al que iba mi madre. Isra se lleva a su par y al mío y me pasa el balón dejándome solo y muy cerca de marca y esa sensación de llegar a la línea de marca, apretar fuerte el balón contra el pecho y tirarte al suelo, es lo más grande. Pero el hecho de tener que quedarme a dormir en Madrid después de un entrenamiento porque perdí el último tren hizo que se me acabará el rugby por indicaciones maternas.

Pero no se acabó, se formo la selección de la UNED, y como los entrenos eran los sábados por la mañana pude engancharme. Ahí conocí a gente como Ignacio Milans del Bosch, Marro, Paco, … fueron las temporadas 93/94 y 94/95; no ganamos ni un partido, pero lo pasamos de coña los terceros tiempos acababan al día siguiente; como ese día que amanecimos en Somosaguas en casa de un chaval de Comillas en la fiesta de su hermana. Eran días en los que no salíamos de Palos, un garito genial en Marqués de Urquijo y prácticamente vivíamos en el Colegio Mayor Cisneros. Fui el capitán del equipo y mis responsabilidad me obligó a dimitir cuando vi que no llegábamos a ningún lado.

Cuando se disolvió este equipo me ficharon de Filologia, me ofrecieron camiseta, no entrenar y un puesto fijo en el XV, en aquel entonces más de lo que yo quería, así que lo compaginé con el Colegio Mayor Moncloa y fue en este segundo equipo donde disfruté de uno de los días que nunca olvidaré; partido contra el Cisneros perdiendo 8-5 última jugada, cojo el balón, agacho la cabeza y empiezo a correr, un contrario choca contra mí, pero no me para y me voy bajo palos y …8-10, con la transformación 8-12, increíble. Fue la temporada 95/96.

Pero la verdad es que era un nivel muy bajo y necesitaba algo de competición de verdad, sensación de equipo, alguien que me regañara por no ir a entrenar, … así que mis amigos del colegio me propusieron enrolarme en Veterinaria R.C. allí estuve las temporadas 96/97, 97/98 y 98/99, estábamos en 1ª Regional, los Gastón , Jesulín, Mario, Pepe, … fueron buenos partidos y volví a engancharme con la competición; el viaje a Lugo y esa rapada, mi primer partido en el Central, son cosas que no se olvidan. Pero empecé a currar de verdad y ya no era tan fácil compaginarlo e ir a los partidos de entre semana casi imposible.

Así que pensé que en 1999, 13 años después de empezar iba a retirar, pero en el verano del 2000 me encontré con Marron en el Ten Beachy me propuso jugar con Químicas y ahí estaba yo de vuelta a la lucha después de una temporada en blanco, con este equipo me convertí en Shrek, están mis grandes amigos esos que formamos el lado oscuro, mi primer partido en el extranjero, contra la universidad de Coimbra y luego en Perú donde sonó el himno nacional antes del partido, cumpliendo uno de mis sueños. Y a este equipo he estado ligado hasta ahora, considerando que las temporadas 07/08 y 08/09 he estado con el Costa de Almería.

El finde pasado jugamos un torneo con el Torrevieja, la Universidad de Alicante y el Akra Alicante a modo de fin de fiesta, han sido 24 años llenos de emociones, alegrías y tristezas; pero que me han ensañado lo importante del honor, la amistad y el sufrimiento como forma de vida.

viernes, 8 de enero de 2010

Scott

Mi perrillo, era acojonante; sin lugar a dudas la mejor mascota que nadie puede tener, de hecho ahora mismo escribiendo estas líneas tengo un nudo en la garganta. En cualquier caso estoy tranquilo porque como en la peli de Disney, todos los perros van al cielo.

Llegó a casa un sábado, lo trajeron mis hermanos; unos vecinos querían regalarlo, era el último de la camada de la chica que trabajaba en su casa y no sabían qué hacer con él. Mis padres les dijeron que no querían perro ni nada que se le pareciese y nosotros recordamos aquella famosa frase de cuando vivíamos en Madrid: “en un piso no se puede tener perro, si viviéramos en un chalet…” Pero vinieron con no sé qué historia de las plantas, así que mis hermanos compungidos tuvieron que devolver aquella bolita blanca a los vecinos.

Lo cierto es que nos pasamos toda la sobremesa del domingo poniéndole nombre al perro y ya cuando mis hermanos dijeron que pobre perrito, que ahora estaría vagabundeando por la calle, y mi madre dijo: “es que me miraba con unos ojillos”; estaba claro que el lunes 18 de Enero de 1993 iba a ser el primer día del Scottie en casa.

Cuando llegó a casa recuerdo la frase de mi padre cuando entró en el salón: “fíjate bien en todo esto porque nunca más vas a volver a entrar aquí” y efectivamente no volvió a entrar básicamente porque no salía del salón. Aquella noche fue increíble y me sirvió de entrenamiento para lo que he vivido hasta fechas bien recientes, parecía que se dormía, pero según empezábamos a subir las escaleras se ponía a llorar y eso que hicimos lo de envolver un despertador con una manta para que le parecieran los latidos de su madre; total que no dormimos nada, pero el perrillo estaba con nosotros y para siempre.

Hay mil anécdotas, una de las más sorprendentes ocurrió a las pocas semanas de estar en casa y es que estando mi madre cocinado abrió el horno, ya precalentado y el perro acercó el hocico y obviamente se quemó y estaba ahí quejándose cuando vio como mi madre se acercó al horno para meter la bandeja y con mucho cuidado la mordió del pantalón tratando de que mi madre no se acercara al horno, ya veis un mesecito y ya estaba cuidándonos.

Cuando mis padres se fueron a Argentina estuvo tres días sin comer y siempre se recostaba en lo fregado en verano; me encantaría volver a darme un paseo por el campo con él como hacía por las noches, fumando un cigarro y viéndole corretear a mi alrededor. Lo cierto es que nos dio muchas alegrías y quiero pensar que nosotros a él; era el único perro que no comía pan solo, había que untárselo y no de cualquier cosa, solo paté del bueno y quesos con clase y solo comía salchichón de Vic o ibérico, las uvas peladas, … Hoy hace cuatro años que nos dejó, y le sigo echando de menos siempre se acercaba cuando te veía triste y siempre conseguía que al final sonrieras.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Míticos

La Cuadra: un garito muy pequeño en General Pardiñas, era como ir al recreo del cole, allí estaba todo el mundo. Recuerdo el cumple de Marta Haendler y un conato de movida de la que me sacaron unos chavales de clase con los que no me llevaba especialmente bien, pero que por encima de todo estaba el cole. Mario y yo con pendiente y los vodkas con naranja.

Jacara: primera discoteca en serio y garito mítico de la postmovida Madrileña, donde los juntábamos los niños del barrio, el local sigue ahí en Principe de Vergara, la entrada de atrás estaba en frente de La Cuadra y era por la que resultaba más fácil entrar; aquí hicimos los primero y más patéticos intentos de ligar y la canción del Imperio de los Nikis se convirtió en un himno.

El Happy: pequeño pub en la avenida de Nazaret, hoy un buen restaurante, en el que siempre terminábamos tomando copas después de aquellas cenas en el chino con los chicos del grupo, era donde nos quedábamos hasta el final Juan Carlos, Martuca y yo; y luego a Conde Cartagena para dar un paseíto.

Chapandaz: y su mítica leche de pantera, ahí conocí a mi admirada Paloma. Su ubicación en Moncloa era fantástica después de haberme ido a vivir a la sierra.

La Casa de la Cerveza y sus submarinos, cuantas tardes en Juan Bravo, de hecho es un local que todavía frecuentamos, que está hermanado con el Chapanzaz. Aquí se forjó la historia más importante de mi vida.

Nabo de Lugo/La Mancha: dos bares normales en un callejón entre Pardiñas y Mola, pero que servían minis de cerveza y patatas bravas, la dieta de cualquier adolescente que se precie. Lo bueno es que en la Mancha los camareros iban con camisas de rallas verdes y blancas (algo bastante de moda en aquel entonces) y Nacho Lora no tenía otra camisa aquella tarde, jejeje. Tenemos también el dudoso honor de haber acabado con el tequila en el Nabo en un partido del Madrid a chupito el gol.

San Antonio: discoteca-balneario de L.A. ¡grande! yo me quedaba flipado de la cantidad de calcetines blancos por metro cuadrado; pero guardo muy buenos recuerdos de los primeros años del grupo de la playa.

TBO: garitazo de Los Narejos, con sus gogos y sus fiestas de la espuma de serie, la verdad es que fueron noches inolvidables en la playa.

La Cerve: Galapagar nada más llegar, con los compis del insti, es el sitio en el que cumplí 18 y donde empecé a aficionarme a las cervezas raras, tenían todas; de hecho es el primer garito que yo recuerdo con una amplia carta de cervezas.

La Fundación: más conocida como la Fundata, en Salustiano Alozaga, cerca de Recoletos ideal para coger el tren y seguir de copas por la sierra, este garito es responsable de que haberme ido a la sierra no fuera tan complicado, ya que todas las noches podía estar allí con mi primo.

El Cardenal/Los doce robles: mediados de los noventa con los chavales de siempre, ambos en Bilbao y nos traen recuerdos increíbles: minis, chicas, bailes, … fueron probablemente las noches más locas de aquella época en la que todo daba igual.

Thersipcore: tergicholi: es más o menos en los mismos años que los anteriores pero en la sierra, de las cosas que pasaron aquellos días nos ganamos el sobrenombre de “Historias del Kronen”.

Don Chupito/ Pelotazo: en la misma época que los anteriores, pero en la Playa, unas noches de locura en las que llegamos a ser los gogos de un garito, noches en las que nuestros pectorales y esos brazacos eran la admirados a partes iguales con nuestra capacidad con los coscorrones.

Búho: los de los calcetos blancos de S. Antonio cuando crecían y aumentaban en horterez se juntaban en un sitio con “clase”, y allí íbamos nosotros, no sé bien a qué, pero allí estábamos partiendo la pana.

La Tortuga: se me empañan los ojos recordando este garitazo de Alpedrete, testigo de mis primeros amaneceres en COU y la primera vez que me entraron (y no la última, mamones que sé lo que estáis pensando). Because the night belongs to lovers, el baile con Ana María del ojala que llueva … con todo el garito parado, o cuando entramos en plan superman.

El Mancha: bareto de Vilecha en el que cayeron un par de manchaditos con todo el que ha ido a conocer mi pueblo, pero especialmente memorable con mis hermanos e Iván y todo el mundo pagándonos una ronda e ir a dormir la siesta directamente mientras mi padre trataba de explicárselo al abuelo.

Jalisco: Galapagar en estado puro, destacable el campeonato de cerveza, el “todos tenemos más” en un espectáculo de boys, los destornilladores que nos preparaba Roberta, …

El Bunker: simplemente era el sótano de la casa de los Pérez, pero todo lo que pudimos vivir allí es tan difícil de resumir que lo dejaremos aquí.

Equinoccio: los jueves por la noche eran el día, o mejor dicho la noche y eran días en los que podías perfectamente llegar al curro de empalmada después de una ducha de agua fría y luego quedarte a las cañas.

Gambrinus de Ibiza: bareto de reunión del grupo del cole, mola tanto que aún nos juntamos de vez en cuando por allí, aquí empezamos a disfrutar más de una caña charlando con los amigos que de unas copas en un garitazo persiguiendo chatinas.

La facultad de Veterinaria: fiestas increibles en las que llegué a tener un 100% de efectividad y lugar en el se formalizó la historía más importante de mi vida.

El Ratón Vaquero: mítico entre los míticos, local de los incomparables Pablo Carbonell y Santiago Urrialde, esa esquina esconde tantas historias y tantos secretos que es una pena desvelarlos. Pero esas noches de verano en la terracita con los Sanchos disfrutando de la filosofía del colgao del 24, o los gintonics con Mariete y Marta y la siguiente llamada es de estamos en el hospital que ya ha nacido.

El Bo Finn: un sitio al que puedes ir en cualquier momento y siempre te vas a encontrar a alguien; es el garito de la banda del Rugby, pero también con los de la uni y como olvidar aquella partida de billar con Ramón, o descubrirme a mi mismo encima de la mesa con los pantalones por los tobillos marcando gallumbos con la bandera Argentina tras su clasificación para semis, el 2X1, todos los seis naciones, ...

Y alguno más que se me ha quedado en el tintero, pero esto es un buen resumen.

jueves, 8 de octubre de 2009

El anillo

Esta es una de esas historias que solo me pasan a mí, y verdad es que ahora me río, aunque aquel día … Bueno empezaremos por el principio, esa semana vinieron mi hermano mediano y un amigo a visitarme al sur, yo apenas llevaba unos meses por aquí, y primero vinieron los chicos y en el finde venían sus novias; así que tenía a los muchachos desatados y el jueves salimos a ver cómo estaban los garitos de por aquí y después de mil copas y de decirle a una que se parecía a la Lore de Aída (que encima le gusto, ojito al nivel) decidimos que ya era hora de volvernos a casa.

Ahí estábamos nosotros con nuestras copas paseando por el paseo marítimo y el mar venga a decirnos, en su lenguaje como decía Mecano, “bañaos”, “no seáis tontos, que mola” y otras muchas cosas. Total que no teníamos otra que hacerle caso.

Y como casi siempre que uno se baña en el entrono de las seis de la mañana, la indumentaria es la misma, vamos ninguna. Yo que soy muy cuidadoso metí todo en los bolsillos de mi pantalón; las gafas, la alianza, las llaves, … y al agua patos.

Bueno pues uno de los nuestros no se bañó y se le ocurrió que sería graciosísimo coger la ropa y salir corriendo, desde el agua, que le veíamos perfectamente le dijimos: pero ¿qué haces memo? Así que el tío soltó la ropa y nos reímos todos.

Risa que torno en llanto cuando al salir del agua me pongo los pantalones y descubro, realmente atónito, que tenía los bolsillos vacios: las llaves, las gafas, la cartera, el móvil, pero sobretodo el anillo de boda; en ese momento pensé en todo lo que me haría Patricia y creí que lo más justo sería hacérselo al muchacho este; pero la sangre no llegó al río.

Así que nos pusimos a buscar, ayudados de la increíble luz que desprenden los móviles, encontramos mi teléfono y ya teníamos tres “superlinternas”; y aquello no avanzaba, así que el muchacho en cuestión ideó un plan, lo cierto es que brillante, que consistía en llamar a la policía y decirles que mientras nos bañábamos unos mamarrachos habían intentado robarnos la ropa y como les pillamos la soltaron, pero no encontrábamos las llaves ni demás. Lo que era técnicamente cierto.

La verdad es que yo lo estaba pasando bastante mal, porque sin gafas no aportaba nada al equipo y … pero llegaron los polis con sus linternas de verdad y enseguida aparecieron mis gafas lo que hizo que nos viniéramos arriba, luego la cartera, las llaves y alguna moneda suelta; pero del anillo ni rastro y los polis dieron por cumplida su misión tratando de explicarnos lo de una aguja en un pajar.

Así que decidimos volvernos a casa y por el paseo el chico este se sentía fatal, y yo le decía peor me voy a sentir yo cuando se entere la jefa, pero que no se preocupara que teníamos casi todo y que íbamos dormir en la casa, algo por lo que yo no apostaba.

Cuando llegamos a casa el tío me pide una linterna y le digo que no hace falta que es imposible, bla, bla, bla. Pero el tío cogió la linterna y se fue con mi hermano a buscarlo, yo como tenía que currar, a la cama.

A la mañana siguiente, suena el despertador y lo primero que veo es el anillo en mi dedo y lo primero que pensé: vaya sueño raro que he tenido esta noche; y luego me di cuenta de que había sido verdad y entonces pensé: qué Nieves Herrero son estos poniéndome el anillo mientras dormía; pero por lo visto hablé con ellos y demás.

El asunto es que todo acabó bien y que ahora nos reímos con aquella historieta, que poco a poco ha ayudado a forjar nuestro carácter.

martes, 6 de octubre de 2009

Las tribulaciones de Camilo en China

Lo primero es pedirle perdón a Julio Verne por el saqueo, y lo segundo es que llevaba un tiempo pensando en escribir sobre aquellas 5 maravillosas semanas entre Tianjin y Pekín, lo cierto es que ahora se recuerdan con cariño y como algo genial, pero tuvieron su aquel.

Bueno empezaré por el principio, salimos con retraso de Madrid lo que era una alegría teniendo en cuenta que para la conexión en Amsterdam teníamos muy poco tiempo. Fue divertidísimo ver los folletos del aeropuerto y comprobar que de una puerta a la otra se tardaban 15 minutos y que nosotros disponíamos de 10, esa clásica escena de todas las pelis corriendo por el aeropuerto, parecíamos delincuentes y yo pensé como nos pare un policía a ver cómo le explicamos que perdemos el vuelo en 5 minutos, que era el tiempo que teníamos al final; yo tenía pensado decirle que era el Duque de Alba y que los discutíamos junto al fuego, pero al final la sangre no llegó al río y cogimos el avión a Pekín, con el corazón saliéndosenos por la boca, pero lo cogimos.

Por fin 10 horas después de estar en un sitio diseñado para alguien que mide 1,20m. estábamos en Pekín, todo nos impresionaba; los letreros, la gente, esos policías que me llegaban a la cintura, … Habían ido a buscarnos y nos llevaron a Tianjin, todo era diferente, en ese momento nos llamaba la atención hasta el color del césped. Nos dejaron en el hotel y nos dijeron que descansásemos que nos recogerían para cenar. Decidimos que lo mejor era hacerse al horario local cuanto antes y a las dos bajamos a comer al restaurante del hotel, nos decidimos por un arroz tres delicias que era lo más parecido al chino del barrio.

Ese primer día nos dieron una vuelta por Tianjin y nos fuimos a un acuario, muy chulo con un montón de peces distintos, con sus caminitos de madera y en estas estaba yo disfrutando del paseo cuando Riu Liu viene y me da una redecilla, y yo le pregunto para qué y me dice para pescar la cena … os podéis imaginar mi cara ¡¡estabamos en un restaurante no en un acuario!!

Al día siguiente después de una ligera reunión matutina, nos dijo Teresa Li, vamos a comer a un campo de futbol, que cosa más chula pensé yo. El sitio era curioso, se veía el campo, aunque hacía varios años que allí no se jugaba, pero bueno. Comida de Shanghái nos dijeron, desde entonces tengo apuntado no comer en Shanghái, os comento decidimos comer pollo, en plena gripe aviar por cierto, que retrasamos en viaje un par de veces por las recomendaciones de la OMS, pues bien allí estaba el pollo, estaban las salsas, pero a alguien se le había olvidado pasar el pollo por el horno. ¡Pollo crudo! Y ¡entero! Ahí estaba con su cresta y su pico mirándote, lo probé y efectivamente sabía a pollo crudo una tela, queridos; así que allí estaba yo comiendo pollo crudo para no ofender a nuestros anfitriones.

Estuvimos viendo las grandes obras de infraestructura de la ciudad, fuimos al puerto que era realmente impresionante, con un montón de grúas Post-Panamax, y fuimos a comer, cosa que yo ya había empezado a temer, y la verdad es que estaba todo muy bueno, pescadito, cigalas a la plancha con algo de picante, langosta cocida (lo especifico porque no siempre era así, ya os contaré) y de repente unas gambas que tenían una pinta, vamos para tocarles palmas, cojo mis palillos (después de dos días Teresa ya me dejaba usarlos, al principio me obligaba a tirar de tenedor que me daba la sensación del niño pequeño al que no le dejan el cuchillo) me meto la gamba en la boca y noto un sabor extraño, y le pregunto a Riu ¿estas gambas? Y sin despeinarse me responde: “gambas en almíbar” Os podéis imaginar mi cara, pero por favor que eso son los melocotones, ¿a alguien le falta una hoja de su libro de cocina?

Otro día fuimos a ver las obras del metro, lo que más me impresionó fue que por lo visto se descapitalizaron y pusieron un anuncio para que voluntarios fueran a echar una mano a la obra, vamos el clásico a picar piedra y aparecieron 2.000 tíos de media durante 14 días, igualico que en España, pensé yo. Ese día fuimos en el que celebraban las bodas de la alta sociedad y vaya tela, ese rojo, ese dorado; esta claro que la alta sociedad de aquí podría vivir feliz en Bronstoles, los salones de boda son muy parecidos.

Los findes nos íbamos a Pekín, el primero me dejé el móvil y el pasaporte en Tianjin, y fue realmente complicado conseguir una habitación sin documentación, pero bueno conseguimos una y nos lanzamos a hacer lo que hace todo el mundo en Pekín comprar en mercadillos, me llevé de todo y aún me arrepiento de no haber pillado aquellos 10 polos a 10 euros. De todas maneras de Pekín me llevo mil cosas: la ciudad prohibida, gente vestida como cuando Mao, el club Suzie Wong (un antiguo fumadero de opio en el que tomábamos tequila tumbados), la Gran Muralla (están locos estos romanos), el pato laqueado (no hay nada comparado con el que tomas allí), los monjes budistas, volar cometas en Tianmen, …

Pero como cada domingo por la tarde había que volver a Tianjin, recuerdo la primera vuelta, sin móvil y sin pasaporte, me bajo a recepción y le digo a la chica de recepción: me pides un taxi para la estación de tren y me dice ¿para cual? No sé cómo no había caído en la posibilidad de que en una ciudad de 17,5 millones de habitantes cabría la posibilidad de que hubiera más de una estación; ese día volví en autobús. Recuerdo lo pequeñito que me sentí metido en un taxi al que le había dado las indicaciones otra persona y que me estaba llevando a dónde el considerara oportuno y con quien era imposible comunicarse, está claro que somos un punto en el universo, en eso momento absolutamente nadie sabía dónde estaba yo, ni tan siquiera yo mismo y no os voy a engañar da bastante vértigo.

Lo curioso fue al llegar a Tianjin, pensé en cuanto vea algo que me suene me bajo y después de dar mil vueltas por la ciudad, el autobús se para y se baja todo el mundo y yo pensé bueno un taxi y al hotel. Me acerco al primer taxi y le digo “Hyatt Hotel”, el tío me mira con cara de “pero a este que le pasa en la boca” y decido marcar más la pronunciación “jayat jotel”. Después de varios intentos el tío sale del taxi y empieza a llamar a compañeros; os podéis imaginar la escena: en una parada de taxis un tío de dos metros y seis o siete chinos de metro cincuenta, de foto. Era buenísimo, ahora me río en aquel momento casi me echo a llorar, venía mi taxista y me hacía un gesto como para que repitiera el nombre, yo decía jayat jotel de todas las formas que se me ocurría y entonces ellos hacían un circulo y se ponían a discutir y al rato venía uno y me hacía repetir. Así hasta que me acorde de que llevaba una factura del hotel en el traje (mira que me quejé de aquella reunión en la embajada un sábado, pero me salvo) y le enseño el papel y me dice: jayat jotel; casi lo mato; pero contra todo pronóstico esa noche dormí en el hotel.

De vuelta en Tianjin seguí con mi, llamemos sorprendente, ruta gastronómica os voy a contar cuatro detallitos para que se os haga la boca agua y os llene de envidia. Un día Teresa Li me pregunta si me gusta la fondue y yo dije que clara que sí tanto la de queso como la de carne; y me llevo a un restaurante coreano diciéndome que era muy parecido; lo mismito vamos, era un perolo de agua hirviendo y unas tiras de carne, que yo quiero pensar vacuno aunque tratándose de un coreano … y la gracia era coger la carne con los palillos, procurar que no se te escaldara la mano y luego echarle a la carne cocida una salsa de soja, lechuga y una hoja de hierbabuena, la clásica fondue que te puedes tomar en la ciudad viaja de Berna. No todo era así había unas brochetas de sepia con sésamo que tenían su puntito. Otro día Teresa que ya estaba desautorizadísima, me propuso ir a comer a un restaurante español. ¡¡¡Vaya tela!!! Lo dejaremos en curioseras, un montón de platos “españoles” y en medio de la comida unas tostadas de mantequilla y mermelada, la clásica comida de domingo en cualquier hogar de Castilla. Luego pensé que seguro que los chinos cuando vienen aquí a un restaurante idem pues …

Otro día fuimos a comer Langosta a uno de los mejores sitios, me dijeron que era cruda, yo ya no me asustaba por nada, eso pensé yo. Pues una vez más consiguieron sorprenderme, la pobre langosta que tenía su cuerpo picadito alrededor de ella todavía movía las antenas cuando llegó a la mesa y me explicaron que eso es lo que hace que un sitio sea bueno que la langosta mueva las antenas, como decían en El Diario de Bridget Jones: raza cruel.

Mi querido Riu Liu (al que yo en Madrid llevé al 5 J’s) me dijo que si me apetecía pato y ya os conté lo que me molaba, así que fuimos a uno de los sitios míticos y bueno ahí andamos con los clásicos mil platos de una comida china, su clásica sopa de mercurio incluida (es para verla yo me negué a probarla, es que era tal cual mercurio); en una de esas me acercan un plato con una salsa amarilla y digo yo a ver; ¡¡acojonante!! Llegué a echar de menos el pollo del segundo día. Y me pregunta ¿te gusta? Y yo, bueeeeeno; y me dice “pato” y yo “¿qué pato?”. Y entonces con toda la tranquilidad que le caracteriza me explica que son las membranas de las patas de un pato con mostaza; tócate los … mariloli. La textura, el sabor, … una alegría tras otra vamos.

No todo era disfrutar en la mesa algún que otro día nos fuimos de copas y os digo que fue increíble, primero estuvimos en un garito de copas muy al estilo de aquí, jugando a los dados y el que palmaba bebía; luego un discotecon con sus gogos y todo y a las tres y media o por ahí nos cambiamos de sitio, yo pensé que a otra discoteca, pero no fuimos al garito de los mundos. Una pasada era un edificio de varias plantas, entrabas y para una lado iban las chicas y al otro los tíos, pasabas a unas taquillas y dejabas la ropa para ir a un blaneario urbano de la leche con todo tipo de apechusques, me encantaban las tumbonas dentro de una piscina de burbujas en frente de una pantalla de cine, si hubiera entendido el chino ya me habría vuelto loco. Un poquito de sauna, un poco de nebulizada, … y sobre todo que allí estábamos todos desnudos y es muy bueno para el ego de un occidental; aún hay una inscripción mía “a Mr. Trípode con cariño”.

Después pasabas a otro cuarto donde te daban un pijamita de Ralph Lauren, como no podía ser de otra manera, y ya subías a otro piso donde te juntabas con las chicas y había barras para tomar copas, salas de cine, salas para dormir, billares, comida de todo tipo, masajes, … me pareció una virguería. Y lo más gracioso es que todos con nuestro pijamita por aquella ciudad del ocio en un solo edificio. A la mañana siguiente pasamos por el spa y a currar.

Vamos una experiencia en toda regla y no os voy a engañar a pesar de todas las coñitas estoy deseando volver y recomiendo a cualquiera que se lo plantee que se pase por allí y disfrute de la locura de cada cruce con todos los giros permitidos y mil bicis, aunque en Pekin ya queden menos.

jueves, 6 de agosto de 2009

Onda Verde

El otro día estábamos hablando de las cosas curiosas que habíamos hecho a lo largo de nuestra vida y yo hable de nuestro programa de radio, Onda Verde en Radio Torrelodones, los viernes de 20:00 a 22:00; no lo busquéis que os estoy hablando de los años 92 al 94; y mis contertulios se quedaron bastante flipaillos así que me he decidido a hacerle un pequeño homenaje a aquel gran programa.

El programa empezó en el 91 con Vicente (Vassen), Rubén (Salem) y Javi, sin mote al menos que yo recuerde; hablábamos de ello en el recreo del insti y a mí la verdad es que me molaba muchísimo el tema, y empecé a ayudarles con las encuestas aquellas que hacían de manera rudimentaria apretando play y rec en el walkman, aún recuerdo la de “¿sabes lo que es el Silmalirion?” y aquellas respuestas tan ingeniosas antes de que todo el mundo fuese friki.

Poco a poco me fui metiendo en el tema y al final hacía mi propia sección en la que yo era un reportero desplazado al lugar de la noticia de la semana y la comentaba un poquillo, incluso durante un tiempo haciendo la voz de Hermida, fue genial, practicamente improvisabamos todo y por aquellos micros pasamos casi todos los de clase, en aquel entonces inseparables: David, Luis, Antonio, Ana, Juan Marcos, Julio (que no era de clase, pero era el hermano de uno de los creadores, así que ...), ...

Recuerdo que nos llamaba una chica desde el Barrio del Pilar de Madrid, algo que nos sorprendía mucho porque apenas se podía oír en Galapagar, diciendo que ella no llamaba para las entradas del cine que regalábamos, sino para hablar con nosotros que teníamos unas voces muy bonitas y parecíamos muy simpáticos; ya veis teníamos hasta fans. Estuve un tiempecillo sancionado por una fuerte discusión que tuve en con Javi durante la música, pero Rubén abrió los micros y bueno se nos oyó decir cosas … pero bueno aquello pasó y volví a recuperar mi microfono.

Un bonito recuerdo y una experiencia muy chula ¡qué estamos hablando de un programa de radio! para empezar ha servido para que hablar en público no supongo un esfuerzo especial, y que hace que viva enganchado a ese medio tan increible.

martes, 28 de julio de 2009

En el hotel

Este es un ejemplo de cómo afrontar una situación y cómo de una gran pérdida tratar de sacar un pequeño beneficio, y lo más importante nunca perder los nervios; como ya os dije en otra entrada: el que se calienta pierde.

Cuando llegué al hotel no encontré sitio fácil para aparcar y en la segunda vuelta apareció un sitio en el lateral del mismo, muy cerca de la entrada; así que yo tan contento, pero la verdad es que no estaba yo seguro de la legalidad, así que pregunté en recepción y me dijeron que me quedará tranquilo que no pasaba nada; así que allí lo dejé.

A la mañana siguiente había un montón de policía por allí y me dijeron que había un mitin del presidente para la campaña electoral, así que tampoco me preocupe demasiado y me fui a mis quehaceres.

Pero cuando volví al hotel a última hora de la tarde a recoger mi maleta y volverme a casa, mi coche no estaba, es más no había ninguno de los que estaban aparcados en la acera junto al mío, pregunté en recepción y me dijeron que esa mañana había estado la grúa y que se los había llevado todos, por el tema del mitin, pero que no iban a multarlos que solo era por cuestión de seguridad, así que me cogí un taxi y me fui al depósito municipal, dónde me cascaron una multa de padre y muy señor mío, la pague religiosamente y cogí mi coche para volver a casa.

Pero cuando estaba viajando iba dándole vueltas a la cabeza, así que decidí llamar al hotel y reclamar el importe de la multa, me dijeron que el director no estaba y que les dejara el teléfono y que él me llamaría. La verdad es que pensé, este me va a llamar cuando las ranas críen pelo, pero que le vamos a hacer. Me equivocaba, el señor me llamó a los 45 minutos, disculpándose por haber tardado en llamarme y diciéndome que le habían pasado mi reclamación, que la había estudiado y que consideraba que no era responsabilidad del hotel, yo le dije que si consideraba que era responsabilidad del hotel, por cuanto que había aparcado a instancias de sus empleados; pero bueno que ni iba a dejar de ir al hotel, ya que estaba enfrente del curro, ni mucho menos iba a demandarles por el importe de una multa, que me parecía ridículo.

Cuando volví al hotel a los 15 días, pedí hablar con el director, explicando que era de la grúa y demás; y me recibió muy amablemente y le dije que quería verle porque a pesar de no compartir su punto de vista quería felicitarle por haber llevado el asunto tan elegantemente, él me agradeció mi actitud y el halaga y me contó que había una señora que le pasó lo mismo que a mí y que fue a reclamar al hotel, sin haber preguntado, ni tan siquiera ser clienta y que lo había hecho con unas formas que la habían declarado persona non grata.

Desde entonces siempre tengo habitación en ese hotel, aunque sea imposible conseguir habitación, yo tengo la mía, por lo general una minisuite, y de vez en cuando un repasillo por el spa que suele dejarme nuevo. En conclusión tanto la señora en cuestión como yo pagamos religiosamente nuestra multa, pero … reflexionad sobre ello.

lunes, 20 de abril de 2009

La Confirmación

Teníamos el mejor grupo e incluso el monitor más salao don Antonio Sierra Sidera; pues aunque estábamos en la cima y éramos puestos como ejemplo, unos días después nos dividiríamos y unos nos iríamos a CEMI y otros a Frater, pero en el momento de la confir éramos un grupo compacto y desde Zarazalejo no habíamos hecho más que crecer como personas en una época tan difícil como la adolescencia, yo además había tenido que sobrevivir al hecho de trasladarme a la sierra y abandonar mi cole, mi barrio, mi …

Era una mañana soleada y yo con ese traje gris Príncipe de Gales que tanto me gustaba, combinado con camisa rosa (ese color que tanto me persigue) y corbata roja, noventero pero no muy extravagante. Hacía nueve años que no era el prota de una ceremonia religiosa, y pasarían 15 hasta la siguiente (aunque en esa prota, lo que se dice protagonista, no).

Yo ya vivía en la sierra y la verdad volver al cole siempre me ilusionaba y más para hacer algo con mi grupo, habíamos pasado muchas cosas juntos, desde 1º de BUP intercambiando opiniones todos los sábados, habíamos sobrevivido a cinco monitores y un espontaneo, a convivencias de todo tipo, a corrección fraternas, a ...

La ceremonia fue un sábado a las doce y mi padre era mi padrino; recuerdo que andábamos con muchas coñas con la torta que te daba el Vicario, y al final no, solo óleo y poco más. Vinieron mis abuelos, pero aquello fue una celebración más bien íntima, y la verdad es que en aquel entonces tampoco quería más, quizá en lo que pensaba era en salir por la noche con todos mis amigos. Esas edades en las que tu orden de prioridades es así.

Lo cierto es que la noche fue una pasada, empezamos en Bilbao jugando al penúltimo y yo ya salí de la Casa de la Cerveza en todo lo mío y luego fuimos a Malasaña (de las poquitas veces en mi vida que he ido por ahí); acabé durmiendo en casa de Armada y fue un día increíble, pero el último gran día de un grupo que marcó mi primera adolescencia. A pesar de que ya llevaba un año en la sierra y estaba notablemente cambiado, recuerdo que un escalofrío me recorrió la espalada cuando estaba preparándome para bajar a Madrid con los chavales.

jueves, 26 de febrero de 2009

Profes III BUP-COU

Bueno mi tercera y última entrega porque aunque en la uni he tenido buenos profesores no me veo con ganas de hacer el bestiario; en fin BUP que gran época, por fin llegaron las chicas, aunque había pocas y no nos engañemos estábamos un poco decepcionados al principio, el tema es que ¡teníamos chicas en clase!, aún me vienen a la cabeza nombres como Ana Izquierdo, Beatriz Ontañón, Bárbara Goyanes,, … chicas que me parecían imposibles y desde luego para mí lo fueron, pero que me hablaban y me caían genial, porque la verdad me parecía increíble llevarme bien con esas diosas, ¡cómo es la adolescencia! Aunque en realidad uno estaba enamorado de otra. Luego en COU me fui a vivir a la sierra y cambié el Pilar por el instituto de Torrelodones; hecho que me hizo ferviente defensor de la enseñanza privada, pero que me convirtió en algo parecido al personaje que soy hoy; deje de ser un niño bueno y bobalicón para convertirme en un cherif. La verdad es que no recuerdo el nombre de ninguno de los profes de COU, recuerdo al Piños el de mates con el que tuve muchísimas diferencias especialmente el desde el día que rió de mi Roc Neige rosa y yo le dije que había que tener valor para reírse de algo que con su sueldo de maestro nunca se podría permitir y mientras la clase se reía a mi me quedaban las mates para septiembre. También me acuerdo de la profe de lengua la única que me entendía y su notable al final, el de filosofía un apátrida con el que tenía mis más y mis menos y las clases de dibujo en las que monté un campeonato de baseball con una regla de madera de un metro que había por el aula de dibujo, la profe de Química que pasaba de todo, de los alumnos, de la asignatura, de... Resulta curioso que a los profes de EGB los recuerde con claridad meridiana sin embargo con los de BUP tengo ciertas lagunas, quizá porque sean más, pero vamos a intentarlo.

· Emilio: primer profe al que no tratamos de don y que además de nuestro tutor daba mates en 1º e informática en 2º, un tipo genial de esos que si no existieran habría que inventarlos. Con él empecé a disfrutar de la estadística y aprendí a usar un ordenador de verdad y a no tenerle miedo.

· Mercedes: biología de primero, recuerdo aquel peinado que tenía con el que tantos motes se ganó, su asignatura era un coñazo de tomo y lomo y encima de las de aprender de memoria, pero bueno aprendimos palabras como platelmintos.

· Lola: la profe de inglés o como conseguir que una clase llegue a la anarquía total sin preocuparse lo más mínimo, estuvo muy bien Emilio avisándonos de que se solía vengar en el examen final y aún mejor Morales, Santi y Tejedor, con mi pequeña colaboración de distracción, mangando el examen, que el mismo Tejedor me dicto por teléfono, a pesar de que nuestra relación no era muy allá a la hora de la verdad el tío cumplió y yo se lo pasé a Mario, Iván, … al final creo que lo tenía toda la clase.

· La otra Mercedes: con ella fumábamos en el laboratorio y diseccionábamos ratones vivos, actividades muy entrañables que luego han sido de gran utilidad en mi vida, y sobretodo en 1º de BUP con 15 años recién cumplidos.

· Amancio; el hombre tranquilo nos dio las primeras nociones de dibujo técnico, recuerdo que la nota de los dibujos de casa la negociábamos en su mesa, él tapaba tu nota del examen, pero el anterior a ti miraba la nota y tratabas de llegar al aprobado, yo una vez calculé mal y saqué un bien y prometo que esa no era mi intención.

· D. Julián (QDP): profe de historia en 1º con el que saqué notable y me llevaba muy bien, pero en 2º nos daba latín, un día cogió mis apuntes (desordenados y sucios) y estuve a punto de sacar mi primer muy deficiente, al final conseguí aprobar gracias al libro de Benito que tenía las frases analizadas. Pero me sirvió para aprender que si a alguien bueno le das de lado pierde el interés y puede llegar a ser el peor de la clase, menos mal que mi interés y el libro de Benito hizo que Burriel y yo aprobáramos.

· Begoña: profe de lengua en 1º y de inglés en 2º, tenía un curioso sistema de selección de voluntario para sacar a la pizarra y casi siempre les tocaba a los mismos, algo del tipo “di un número” lo multiplico por dos el sumo el día del mes, le resto el número del mes, hallo el logaritmo neperiano; Eduardo Fernández del Campo a la pizarra, muy grande.

· Manolo: el profe de gimnasia, este nos decía dos vueltas al campo para calentar, vaya tela, el tío decía que era abogado, pero sus leyes eran esas manos de grandes como mi cabeza; y cada vez que blandía una, la gente se acojonaba. Aprendí a correr con vallas, salto de longitud, de altura, … pero sobre todo el test de Cooper, que como un día coja al maldito Cooper no respondo de mi. Las chicas tenían una profe que se llamaba Mercedes pero que obviamente todos llamábamos Manola.

· D. Abundio: profe de física y química de 2º, a mi me cayó mal desde el primer día ya que empezó su primera clase diciendo que lo que nos había enseñado don Melquiades no servía para nada, pero lo peor vino cuando poco después, en concreto el viernes siguiente a la excursión que siempre hacíamos en otoño, nuestro delegado le pidió que no sacara a nadie a la pizarra que con la excursión nadie había hecho los ejercicios; pues a mí se me ocurrió decirle que se había equivocado en un desarrollo, él muy parsimonioso se sentó en su silla y dijo señalándome “usted sus ejercicios”, yo dije que no los tenía y me casco un 0; pero son enseñanzas de la vida, no le toques las pelotas a alguien que las puede tener irritadas.

· Padre Antonio: profe de religión en 2º, un curilla andaluz que nos enseño un puñao de cosas especialmente sobre otras religiones, y encima en Navidad me encontró con mi grupo preparando un Belén para los niños del hospital Gregorio Marañón y desde entonces no me bajé del notable.

· D. Ismael: tutor de 2º y profe de Geografía, la asignatura era muy chula y luego me ha servido en muchas partidas de Trivial, pero la verdad es que él siempre me pareció un personaje bastante gris, muy asimilable al clásico maestro de escuela de pueblo en los años 50.

· Padre Urquía: tutor de 3º y profe de filosofía, una asignatura nueva que a mí al menos me encanto y de la que tengo todavía nociones y que me hizo sentir mayor, la verdad es que debo darle las gracias al padre Urquía por muchas de sus enseñanzas.

· Padre Horodinski: el padre José Antonio Romeo Horodinski es una de las personas más increíbles que me he encontrado en mi vida, nos daba religión en 3º, nos hacía exámenes en sus famosas octavillas, recuerdo que una vez nos dijo que definiéramos a Dios y luego dijo que le diéremos la vuelta al papel y sabiendo que no lo iba a recoger que volviésemos a responder y que en casa o cuando quisiéramos comparáramos las dos respuestas. Luego era el líder de CEMI y también llevaba el Colegio Mayor Chaminade, así que pude hablar de él con un amiguete del curro que fue al Chami.

· D. Pedro, más conocido como el Potos, profe de Física y Química de 3º que desautorizaba a D. Abundio, como veis en mi cole los profes de Física eran como los albañiles, el gremio menos corporativo del mundo, con su clásico “pero señora, ¿quien le ha hecho esta chapuza?”. Aprobé por los pelos, quizá gracias a Blanco, pero en cualquier caso por si acaso el día antes de las notas, un martes de Junio me fui de copas por Bilbao con Mario que estaba en la misma situación que yo.

· D. Pedro, Pedrulo profe de historia en 3º, teníamos que ir a su aula para dar clase de historia, era un aula llena de cosas increíbles, especialmente de latas de cerveza del mundo, que a mí me llamaban mucho la atención. Hizo que definitivamente la historia fuera mi hobbie, pero era un poco despistado el tío, en un examen se sentó al lado mío y no se dio cuenta de que yo ya había terminado mi examen y estaba haciendo el de Isidro, en fin cosas del cole.

· Eduardo: padre de un compañerete de clase y que nos daba biología en 3º, la clase la verdad es que no me llamaba mucho la atención, y a pesar de que teóricamente era evaluación continua a mi me hizo la media del curso, lo único relevante que recuerdo es haberme saltado su última clase para ir a jugar al mus al Retiro, mis únicas pellas en el cole, eso sí con las notas ya publicadas.

· Pilar Caso: profe de literatura en 2º, generaba cierto halo de odio y eso que tampoco era especialmente ogro, pero le fallaban las maneras, os comento que con mi grupo de amigos del cole, con los que gracias a Dios sigo saliendo a echar una copita de vez en cuando, cada vez que se cruza en nuestro camino un chupito de tequila brindamos por “la p… Pilar Caso”, y la penúltima vez que lo hicimos fue un brindis multitudinario en mi boda, en la que más de la mitad de la gente no tenía ni idea de lo que significaba aquello.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Profes II EGB II

Después de mi primera relación de profes del cole vamos a por la segunda, en sexto empezaba EGB II, ya eras mayor; entrabas con 11 años y te cambiaban de clase, yo pasé de la C a la D, allí me encontré con Mario y con mi primo. En este curso ya teníamos un profesor por asignatura, más o menos, definitivamente nos encaminábamos hacía la adolescencia, aún recuerdo cuando pedí mis primeros 501 en las navidades de 7º, vamos con 12 años (y pensar que hoy en día en el coche con esa edad todavía tienes que ir en una sillita especial, ¡¡vaya tela!!).

· Fabiola: no podía empezar por otra, no solo por ser mi tutora en 6º y porque ella fue la primera profe que encontré después de buscar mi nombre en las listas en la entrada del pabellón (para ver en qué clase estaba) sino porque, según mi padre, fue responsable de una enfermedad que padecí durante bastante tiempo y que también afecto a mi hermano mediano, llamada fabiolitis, ella fue el gran amor platónico de mi infancia, hasta el punto que hace un par de años fui a la presentación de un libro sobre Colón (ella, una Chavarri de toda la vida, estaba, quizá hasta lo está todavía hoy, casada con el descendiente directo de Colón); pues no os lo vais a creer pero fui con cierto nivel de nerviosismo a la presentación 20 años después (como en la novela de Alejandro Dumas), lamentablemente no la vi. Era nuestra profe de inglés y si algún día me lee, le mando un beso enorme.

· D. Francisco: profe de Lengua un grande de la educación, lástima que solo nos diera clase en 6º, era un personaje muy divertido y muy duro a la vez; realmente creo que es uno de los mejores profesores que he tenido y eso que impartía una de las asignaturas que menos interés me han producido a lo largo de toda mi etapa escolar

· D. Benito: el de Mates, le tuve en sexto y en séptimo; dadas mis brillantes notas en esta materia siempre hubo buen rollito. Me acuerdo que nos hacía paginar los cuadernos (el de sexto tenía un campo de futbol en la portada, por lo de Benito Villamarín, yo es que” he sio un jashondo toa la via”) para que no arrancáramos hojas, y nunca lo entendí porque yo arrancaba las del final para sucio y nunca paso nada.

· Don Agustín: ya he hablado de él en otra entrada, fue nuestro tutor de 8º, daba Sociales en 6º y lengua en 8º, una combinación curiosa cuando menos, le llamábamos Paquirri por su sorprendente parecido y a pesar de tener nuestros más y nuestros menos guardo buen recuerdo de él.

· Nieves: era nuestra profe de Naturales de 6º y 7º, probablemente la profe más guapa, pero muy chunga y a esa tierna edad todavía el rollito sado no nos iba así que era denostada por casi todos, aunque aún recuerdo cuando Santi lloraba y venía a consolarle, ¡vivan los escotes de los 80! (con perdón a mi público femenino, pero los recuerdos de la infancia son así, inocentes). Me dijo que me iba a suspender en 7º y me puso un notable, si es que no hay como tocarme las narices para motivarme.

· D. Félix: un grande, era nuestro profe de Gimnasia de 6º a 8º, entrenador del filial del Rayito, aún recuerdo aquellas enseñanzas: “el Madrid C tiene un delantero muy figurín, pero ya le he dicho yo a mi central, dos buenas patadas en la primera jugada y ya verás como viene más suave” o su historia del atraco en el bar donde le obligaron a quitarse el anillo plagada de tacos, simplemente genial. Nunca conseguí subir el mástil ni la cuerda ni nada de eso pero sus enseñanzas sobre el atletismo y la gimnasia resultaron con el tiempo interesantes.

· D. Julio (QDP): profe de Dibujo y Trabajos Manuales (Pretecnología en la actualidad, que por lo visto a algún lumbreras del Ministerio debía sonarle mal) en 6º y 7º, lo pasábamos muy bien en sus clases en aulas especiales donde nos pasábamos la hora de coña charlando para que luego nuestros pobres padres se tuvieran que la paliza para hacer los trabajos, los míos fueron aprovechados por mis hermanos pequeños ya que siempre repetía los temas.

· D. Héctor: el de Música desde 5º hasta 1º de BUP, un figurón, el tío decía que vivía en La Moraleja y luego se desplazaba en un R-11 lo que nos hizo sospechar siempre. Pero hay que reconocerle cierto nivel de ingenio, no nos engañemos yo nunca fui un virtuoso de la flauta y un día me dijo que si mis padres me castigaban con ruidos estridentes, a lo que yo respondí que no y él me dijo que porque yo lo hacía con él; a pesar de ser el centro de la burla debo reconocer la brillantez.

· D. Jesús: como no podía ser de otra manera profe de Religión en 6º y 7º era muy peculiar había que entregar un cuaderno en el que teníamos que como mínimo hacer tres hojas por tema, al final de séptimo tuve una época un poco surrealista que no acabo de comprender el bueno de don Jesús. En cualquier caso nos enseñó a manejar la Biblia y los principales personajes.

· D. Ángel: tutor de 7º y profe de Lengua y de Sociales de ese curso, era un tipo al que yo adjetivaría de huraño, nunca encajamos y por su culpa tuve mi primer y único castigo de jueves por la tarde, recuerdo que repitió un examen porque había suspendido toda la clase menos dos, Belte y yo que teníamos una chuleta espectacular y en la repetición pensamos que nos respetaría la nota y no lo hizo aprobó casi todo el mundo menos nosotros dos; luego vendría la sociedad con mi primo, el se estudiaba América del Sur, yo del Norte y si coincidía bien y si nos lo cambiábamos y a correr, notable al final.

· D. Melquiades (QDP): otro profesor de esos míticos, en 8º nos daba Ciencias, Dibujo y Trabajos Manuales. Además de conseguir que nos apasionásemos con la química, que me expusieran un abanico en Sevilla (bueno en realidad a mama, muchas gracias jefa), que fuera el batería de Rick Astley, … incluso que el verano anterior mi familia cenara tortilla francesa cada dos por tres preparando uno de sus trabajos (que al final no se hizo), además de todo esto recuerdo cuando fuimos a comprar al centro de Madrid (mi primer sándwich de Rodilla), los trajes de romanos para la función que íbamos a representar en el viaje de fin de curso de octavo. O aquella vez que recogió los apuntes de todos y luego dijo que al día siguiente habría examen, una tarde divertidísima con Mario, Rando, mi primo y yo tratando de completar los apuntes. Y su gran frase: “el cielo está rojo, mañana hará buen día” del folleto explicativo de sus asignaturas que nos dio el primer día de clase y que yo he utilizado en repetidas ocasiones.

· Mr. Henry: que tuvo en 8º la difícil tarea de dar clases de Inglés después de dos años con Fabiola y encima con un método que podemos definir como mínimo de original, total que yo pensaba que estaba loco y él debía pensar que yo era un incordio.

· D. Lorenzo (QDP): el profe de sociales de 8º que hizo que empezara a apasionarme por la historia y desde entonces es uno de mis mayores hobbies, muchas gracias don Lorenzo.

· Padre Urquijo (QDP): nuestro profe de religión que fue cuando realmente aprendí lo que es ser católico de verdad y probablemente junto con mis padres los mayores responsables de que siga yendo a misa cada domingo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Profes EGB I

Hoy me he levantado recordando mis días de cole y se me ha ocurrido escribir sobre los profes que tuve y que colaboraron de manera bastante importante en ser como era y como soy, y de algunos de los que me he olvidado (lo cual dice lo poco que colaboraron).

Por orden de aparición como en las series:

· María del Mar; nuestra profe de parvulitos, recuerdo pocas cosas, sé que era morena y que nos daba un vaso de agua fresca después de dormir la siesta por la tarde, que hacíamos 6 fichas por semana (nunca comprendí aquello, teniendo en cuenta que la semana tiene cinco días) y por ello nos ponía chinchetas verdes, amarillas y rojas; una semana que llevaba 5 chinchetas rojas mi mama vino conmigo el viernes para ver como conseguía mi sexta roja (si el que es gafotillas empieza desde jovencito). También recuerdo que por las fichas especiales ponían chinchetas azules, yo de esas conseguí pocas porque entendía que las que contaban eran las otras (el que es práctico también lo es desde peque). Si os preguntáis donde se ponían las chinchetas era en un corcho en el que por orden de lista aparecían nuestras fotos a tamaño carné. Recuerdo el disfraz de pajarillo hecho con papel pinocho amarillo, para la obra. Y por encima de todo estaba el “Jardín Prohibido”, pero eso ya es harina de otro costal.

· Marisa: probablemente mi primer amor platónico, me parecía guapísima y fue la que hizo que nos diéramos cuenta de que estábamos en la C que éramos los mejores y que el blanco era nuestro color. Nos enseñó que la nieve tiene formas maravillosas, cosas que no he acabado de aplicar como los periodos de labranza (la enseñanza de los 80), pero sobretodo las sumas y las restas y la pasión por las matemáticas.

· Araceli: iba de buena y eso, pero con la edad tengo mis serias dudas sobre el tema. En segundo de EGB vi mi primer sujetador negro (y muchos años después sigo teniendo básicamente la misma reacción, y no me refiero a la estrictamente fisiológica, enfermos), os explico un poco ella se metía en el baño a cambiarse y la cerradura era de las llaves antiguas, así que por “orden” mirábamos por la mirilla. En segundo seguíamos escribiendo con lápiz, y a lo largo del curso conforme a tus capacidades conseguías el boli, yo lo conseguí en primavera, pero es que era un poco chapucerillo. Recuerdo que en un momento dado nos dijo que colocaramos los pupitres como quisiéramos y yo me puse en frente de la ventana al final de la clase solo con Belte y nos convertimos en los mejores de la clase y nos colocaron al más trasto a ver si le remontábamos, pero no hubo caso, Scandella era una tela de tipo y la sociedad se disolvió; aunque Belte y yo seguimos siendo amigos. Este año aprendimos a multiplicar que es algo que me fascinaba y me sigue fascinando.

· Eva: era un hueso duro de roer, pero fue el año de la primera comunión y el año que ganamos el campeonato de minifutbol, con un ardid bastante feo es poner a los mejores (y a mí, no sé bien cómo) en el equipo de minifutbol y en el de futbol los más paquetes, al revés que el resto de las clases, y para un año que me había colado en el equipo de los buenos y me iba a enfrentar a mi primo … Recuerdo que un día le pusimos una araña de plástico en la silla, muy en plan serie americana, pero ella se rió de nosotros.

· Don Joaquín: en cuarto ya eras mayor y se acaban las señoritas y pasábamos a los profes, D. Joaquín nos llamaba por los apellidos y aquello me hacía sentir mayor y encima cumplí los 10 años, ya era un tío hecho y derecho, los dictados eran una locura porque yo no quería ser secretaria, pero bueno admitía que serían por algo.

· Don Alfonso: creo que llegue a odiarle, era un señor muy mayor de la antigua escuela y por muy listo que era yo, no le hacía ninguna gracia mi afición a la tertulia, encima con Burguitos y Villa, que los dos sumados eran más bajitos que yo; así que don Alfonso y yo tuvimos nuestras diferencias, pero por suerte el curso acabó y lo único que perdí fue un balón que nos requisó cuando estaba jugando con Mario, de la A pero amigos desde el primer día de párvulos. Eso si hay que reconocer que lo nos enseño de análisis sintáctico me sirvió hasta COU y nunca más volví a estudiar lengua.

martes, 27 de enero de 2009

Lo rápido que gira el mundo:2006-2008

Yo era el clásico chavalote de mi generación que estaba llevando el síndrome de Peter Pan demasiado lejos y seguía en la Universidad, con la intención de demostrar que uno puede tener un título universitario sin pegar ni un palo al agua; pero más por condicionamiento externo que por convencimiento personal me puse a estudiar y cuando me quise dar cuenta llegó el verano y me quedaba una sola asignatura para acabar la carrera y en aquel curso 2005-2006 había aprobado la nada despreciable cifra de 15 asignaturas (¡¡¡chavales, notición!!! Las respuestas de los exámenes están en los libros).

Fue un verano para no olvidar, quedamos todos los días en la ofi de Crossing y cuando me quise dar cuenta, llego el 2 de septiembre y el coco de Fiscal, no resultó ser tan complicado. Cuando acabé el examen me quedé un rato en el aula disfrutando de aquella sensación, esos nervios en un aula, sabía que iba a ser la última porque me había salido muy bien, de hecho un sobresaliente atestigua lo bien que me había salido.

La celebración fue increíble, el mayor cebollazo de la historia sin lugar a dudas, todos mis colegas entrando y saliendo, conduje un Porsche Carrera por Pío Baroja (muy metafórico eso de pasar con un Porsche delante del cole). Al día siguiente mi resaca y yo fuimos a currar, y aunque pareciera que no, las cosas habían cambiado definitivamente; poco a poco fui adquiriendo más responsabilidad y Miguel cada día me dejaba más tiempo solo.

Llegaron las Navidades y yo pensé qué puede pasarme este año, y rápidamente obtuve la respuesta; desde Abril me dediqué, junto con mi chica obviamente, a preparar la boda (esa es una historia que todos conocéis), nos casamos en Noviembre, pero poco antes de de la boda me llamaron de Andalucía para hacer una entrevista que acabaría con mis huesos en la playita al año siguiente.

Así que estaba yo meditando en lo que estaba pasando con mi vida en ese 2007, cuando una mañana estando con mis padres en la catedral de Almería, Patricia me dijo que estaba embarazada, y en apenas dos años había pasado de ser un estudiante en Madrid a ser un padre en Almería, y francamente da cierto vértigo; a veces he pensado en lo que decía Rosendo Mercado: "que se pare el mundo que me bajo", y razón no le falta.

lunes, 12 de enero de 2009

L'Ineq

Podíamos decir que he pasado por muchas etapas tanto en lo social como lo laboral, pero lo que está claro es que siempre he pertenecido a lo que en cada momento era el núcleo duro y considero (iba a poner “creo”, menudo pecado) que estar en la cresta de la ola durante once años es un merito social relativamente importante.

En lo laboral lo podemos dividir en 5 etapas, cuando entré empecé a trabajar con Pilar en la Biblio, y la verdad es que aunque el trabajo era bastante repetitivo yo estaba encantado de currar en una gran empresa, hasta que, unos meses después, llegó Miguel y me propuso un pequeño problema, que debí resolver como él esperaba porque al día siguiente estaba redactando el capítulo IV de la publicación del Parlamento Europeo “Transporte Combinado”, denominado Técnicas de Transporte Combinado; cada vez que leo TEU, Caja Móvil, Bi-Modal, Cargo-Sprinter, … aún se me empañan los ojos.

Con el gran profesor estuve varios años, hasta que en el 2000 ante la imposibilidad de que José fuera a Derby, Julio decidió mandarme a mí y ahí empezó mi época dorada empecé a dedicarme a los proyecto europeos y a tener reuniones en todas las ciudades de Europa, yo con poco más de 25 años y tan pronto tenía una reunión en Londres como en Roma, en Paris o en Maribor (Eslovenia); llegué a dar una conferencia ante unas 120 personas en Praga (en perfecto inglés, más o menos jejeje).

Pero Julio tuvo que irse y a la nueva dirección el tema Europeo no le resultaba tan interesante, así que me reciclaron y pase a llevar la formación sobre la nueva terminal del aeropuerto de Madrid, la verdad no me atraía mucho, pero cuando vi salir el primer avión de la nueva terminal en la madrugada del 5 de Marzo de 2005 he de reconocer que me emocioné y cada vez que voy por T4 la siento como algo mío, algo en lo que he participado y no deja de ser una de las obras de ingeniería más importantes de España en los albores del siglo XXI.

A mi vuelta a la central cuando no sabía bien a qué iba a dedicarme salió Miguel al rescate, siempre Miguel; y volví a aprender cada día y a dedicarme a trenes, autobuses, aeropuertos, rutas marítimas, … Hasta que concluí esta quinta etapa con el cambio de trabajo y mi aventura en el sur.

En lo social ha habido tres etapas, mucho más intensas que en lo laboral y que son las que realmente han marcado mi personalidad. Al principio estaba yo allí solo en la biblio hasta que apareció José y me propuso que fuera a jugar al futbol con los otros chicos de la ofi, con Alberto, Javier, Kiko, … y aunque ellos con 6 años más que yo me parecían supermayores lo cierto es que lo pasamos bien, descubrí Huertas y forjamos una amistad que tras el discurrir de los años sigue muy vigente en mi vida.

En el 99 nos mudamos a Pº de la Habana y Consultoría estaba en la misma planta lo que hizo que nos uniéramos Alitas y Terrícolas, a pesar la enorme rivalidad futbolística. Fueron años de miles de aventuras los trajes en el Maraya, las Máquinas de Quedar, el Anyway, los viajes a Mojácar, la Rioja, Islantilla, Asturias, Astorga, León, …, el Bitter, la nueva afición de Ge (cada año aparecía con un nuevo hobbie), las tardes interminables en el Casinillo, el viaje a Palma de Gelo, los whiskys con anís, … En los momentos más bajos siempre estaban allí y es que en ocasiones nos seguimos juntando y … Carmen, Sole, Ge, Pati, Carlitos, Jortel, Antoñito, Gelo, Suso, Mª Ajo, Pipo, Blanca, Miguel, Ramírez, Natalia, Chema, Santi, Carlos Enemigo. Chari, Coletas, Julio, Fany, Patricia Ronda, Marta Callejón, … y tantos y tantos otros que la verdad hicieron que aquella época se convirtiese en una sucesión interminable de copas y risas. Superponiéndose en el tiempo con esta, hubo una época en la que me juntaba con los Bonnie Boys, los más pijulis de la empresa, y con Ceci (un grande entre los grandes), pero no puede considerarse una etapa en sí, aunque quizá sí la sociedad que formamos Fer, Lidl, Joseph y yo; qué sería de la vida sin las apuestas.

La tercera coincide con mi última etapa en la compañía, a mi vuelta del aeropuerto el departamento estaba muy cambiado, había habido una profunda renovación generacional y un grupillo denominado Pineaple; los Rod, Juanrez, Ana, Laura, Carol, Pedro, Pablo, Igancio, Rafa, … me han hecho correr alguna que otra aventura. Trato de seguir las actuaciones del grupo incluso unirme de vez en cuando porque la verdad es que mola, pero la distancia y mis obligaciones paternales hacen que sea complicado, aún así procuramos visitar el 46 de vez en cuando. Además es con ellos con los que viví uno de los momentos más emocionantes y es que en mi despedida, cuando andabamos tomando la penul, Rod se puso a cantar el tango "Volver" y debía haber algo que se me metió en un ojo porque se me humedecieron como hacía tiempo.

Fue el primer trabajo de vedad, algo así como el primer amor; y eso que dicen que el único amor verdadero es el primero que el resto solo son para olvidarle, quizá sea cierto en lo laboral, lo recuerdo con tanto cariño, que ahora a punto de cumplirse el primer año sigo necesitando sentir que estoy unido a esa, que imagino, siempre será mi casa.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Butanito

Era una fría noche de Septiembre del 95 con un Galapagar en fiestas, nosotros tratábamos de calentarnos a base de copitas ya que habíamos salido abrigados únicamente con la Bomber que llevábamos al revés para que el forro naranja nos hiciera fácilmente reconocibles en la distancia.

Como siempre a las tres de la mañana nos encaminamos a la plaza de toros para disfrutar de la clásica Vaquilla del Aguardiente; Galapagar como pueblo taurino que es, en sus fiestas además de encierros y corridas de toros por las noches para el divertimento de los mozos soltaban unas vaquillas y el valor se demostraba consiguiendo chupitos de anís (nunca entendí bien el nombre) que servían en un chiringuito que había en el centro de la plaza esquivando los cuernos de los pequeños morlacos.

Allí estábamos los de siempre Iván, Jorge, Tote, Dudu, Fer, Oscar y Super, por turnos íbamos bajando de dos en dos a surtir al grupo de chupitos; algunos iban directos a por su objetivo cuando la vaca estaba en el lado opuesto de la plaza y otros nos regodeábamos más, haciendo correr la adrenalina por nuestras venas.

En un momento que sentí seca mi garganta me decidí a bajar a por un poco de ese anís que tantas alegrías nos había proporcionado y cuando estaba haciendo el chorra disfrutando de la sensación de la arena taurina bajo mis pies noto como me agarran por la espalda y veo como nos acercamos a la vaquilla; yo pensé que se trataba de Oscar, pero nos estábamos acercando demasiado, así que giré mi cabeza y vi que no se trataba de Oscar sino de un chavalote, del que ahora no recuerdo el nombre, que es el clásico que recorta a la vaca, la toca, la salta, … así que no os voy a engañar me acojoné.

Cuando estábamos al lado de la vaquilla el tío me soltó y salimos corriendo cada uno en una dirección, y yo iba pensando “por Dios, por Dios que le este persiguiendo a él”, pero cuando giré la cabeza vi como aquel enorme bicho negro me iba pisando los talones, apreté la carrera pero al momento volví a girarme y comprobé que era más rápida que yo.

En estas estaba corriendo todo lo rápido que podía mientras notaba el aliento de la vaquilla en el cogote, cuando se me vino a la cabeza una de esas ocurrencias geniales que te hacen cambiar la vida: “y si le hago un contrapié”, el concepto era sencillo echo el cuerpo hacía la izquierda y en movimiento rápido y brusco salgo disparado a la derecha.

Pero como en todos los planes perfectos algo había de fallar y en este caso fueron mis rodillas, cuando hice el gesto brusco me fallo una rodilla y se fue al suelo. Allí estaba yo en una genuflexión perfecta y con los brazos extendidos, como un torero lleno de arrojo y temeridad, una imagen perfecta de la valentía española sobre el albero, aunque la realidad fuese bien distinta. La vaca paso por delante de mis narices siguiendo la trayectoria que traía. Prácticamente pude oír como la plaza entera contenía la respiración en un momento de contenida emoción y un segundo después rompía en aplausos, con oles y gritos de torero, torero; pero estos fueron acallados por otros de Butanito, Butanito, Butanito, mote que me acompañó bastante tiempo; ya a salvo en el burladero mis amigos me abrazaban mientras un vecino le decía a Iván “¡¡¡vaya huevos tiene tu amigo!!!” y él le respondía hinchado por el orgullo:“no es mi amigo, es mi primo”, aunque pensaba “y los tenía de corbata”.

Y así es como acabo una de mis noches de mayor gloria taurina, aunque hay otras esta es sin duda la más grande y la que me dió el nombre de "el Niño der Butano".

martes, 25 de noviembre de 2008

Alicia Martina 2

Después de mucho tiempo sin dejar nada colgado me he decidido a escribir un relato en el que describiera como vino al mundo la heredera.

Lo cierto es que había sido una tarde estupendísima, como diría mi amiga Meninjana, había jugado una partida de mus y aunque perdimos la de tiempo que hacía que no disfrutaba de este noble juego me entusiasmó. Después me acerqué a recoger unos papeles por mi antiguo curro y ya aproveché a tomar unas cañitas con dos “miembras”, que diría la ministra, de la Pineaple (algo de lo que ya hablaré en otra ocasión). Pues bien después de pasar una buena tarde llegué a casa y la verdad es que Patricia estaba muy divertida y nos hicimos mil bromas y recuerdo que en una de esas, mientras nos partíamos de risa, me dijo “vamos a parar que la risa descontrolada provoca el parto”.

Yo no hice mucho caso ya que estábamos a miércoles 22 de Octubre y todavía quedaban 5 días para que saliera de cuentas, pero a las dos de la mañana cuando estaba profundamente dormido, me despierta y me dice “creo que he roto aguas” y yo pensé “¡¡Dios que alguien ponga a hervir agua y prepare mantas!!”; pero Patricia puso cordura y me dijo que no nos preocupáramos que teníamos tiempo, así que tranquilamente nos duchamos, repasamos la maleta, … y a las tres y media nos plantábamos en Urgencias del Gregorio Marañón.

Al llegar a la sala de espera había una chica pasándolo fatal, con unos gritos que yo la verdad me acojoné, en estas llamaron a Paty y a mí no me dejaron pasar, pero a los 10 minutos salía ella y me confirmó que nos quedábamos; estaba yo absorto en mis pensamientos, vamos tratando de asimilar la idea de que iba a nacer ya cuando nos llamaron y nos condujeron a la habitación 4A16.

La habitación tenía una cama y un par de sillones de tortura, eso sí diseñados por Moneo, y nada ahí nos pasamos la noche disfrutando del sillón enano y contando tiempos entre las contracciones, la verdad es que el tiempo se pasó volando, hasta las dos en que entró la enfermera y nos dijo que recogiéramos todo y al paritorio, otro vuelco al corazón; y yo pensé “vaya ahora que tenemos habitación individual tenemos que cambiarnos”.

El paritorio 8 en el que iba a suceder todo estaba en la planta segunda, yo aproveché el traslado para apretarme unos sandwichitos de Rodilla. Después de estar un rato los dos solos en la sala conseguimos devolver los nervios a su sitio y además la matrona era amiga de Ana (la mujer de Josito) y eso nos tranquilizo mucho la verdad, tanto que en un momento dado nos quedamos sobados los dos. Poco a poco iba pasando el tiempo y cada poco me echaban para hacerle pruebas a Paty, en una de esas yo aproveché para ir a pillarme un Aquarius que tanto calor… A la vuelta oigo jaleo y mucha gente dentro, es más en un momento dado oigo “pero si el marido está fuera” y de repente se abrió la puerta y vi mucha gente y como se llevaban a Patricia, mientras me explicaban que tenía que ser cesárea, yo me acerqué a cogerle la mano a Paty y guiñarle un ojo.

La enfermera me dijo que en media hora me avisarían y la verdad es que yo pensé que como las otras medias horas, pero en 20 minutos, a las siete menos veinte, oí como me llamaban y fui corriendo como pude a la sala de reanimación. Cuando llegué la enfermera la tenía en brazos, solté lo que llevaba encima, abrigos, maleta,… y me acerqué a ella, tenía mucho pelo muy negro y parecía dormidita; me la pusieron en brazos y un escalofrío, como no había sentido nunca, me recorrió la espalda. La enfermera me dijo que Paty estaba bien y que en un par de horas se uniría a nosotros y me dejó allí solo con ella, me parecía increíblemente frágil y no podía dejar de mirarla, los ojos se me empañaron y sentí que era lo mejor que había hecho en la vida.

Luego nos subieron a la habitación 5C02, muy parecida a la otra y con más sillones de tortura de esos, pero yo estaba con mi niña en brazos y eso era lo único que me importaba. Cerca de las nueve y media vino Paty y vernos allí los tres juntos era una sensación increíble, la verdad es tan difícil de expresar el coctel de sensaciones que recorrían mi cuerpo que solo os voy a decir que es la mejor sensación del mundo.

La primera noche fue una tela, la pobre niña no paraba de llorar y cuando paraba de llorar entraba una enfermera como un elefante en una cacharrería dando todas las luces y la niña empezaba a llorar, la verdad es que hubo un momento que llegué a preocuparme por si todas las noches iban a ser como esa, pero la verdad es que la primera noche fue una excepción.

Estuvimos tres días en el hospital, el lunes nos fuimos para casa, al final por la tarde porque las pruebas de la bilirrubina dieron resultados regulares, dentro de los límites admisibles pero demasiado cerca del límite inferior, así que se las repitieron por la tarde y ya dieron buenos resultados y nos mandaron para casa.