lunes, 18 de enero de 2010

Pensamiento de los españoles, la puta realidad

Este correillo me ha llegado hoy y la verdad es que es una reflexión muy interesante, espero que os guste.

Zapatero ha anunciado que dará un portátil con pantalla táctil a cada alumno de primaria. Así, sin importarle el coste, ni que estemos en crisis, ni que para qué coño usa un crío de 10 años un portátil con internet en clase, si no es para estar en el tuenti, o si el profesor estará preparado para usar ese chisme o la asignatura, para poder impartirla de forma informática. Porque en mi universidad, de Ingeniería Industrial, tenemos suerte si el profesor tiene las transparencias de la asignatura en el ordenador. No se ha preocupado de si hay enchufes en las clases, ni del pastuzo que cuesta, ni del medio ambiente.

Sólo se ha preocupado de conseguir votos, de salir en la tele, y de que seguro que de cada portátil que pagaremos entre todos, él se llevará un euro. Como hacen todos, el PSOE y el PP. Porque nadie ha dicho que eso es una soberana subnormalidad que nos va a salir por un ojo de la cara. Ni en el parlamento, ni en la televisión. Porque son todos iguales, porque lo único que les importa es lo que roban, y hacen como que discuten, pero en subirse el sueldo siempre están de acuerdo. Y ya me han tocado los cojones, ellos y quien apoya a unos o a otros.

Que ahora prohíben dar bolsas por el medio ambiente, porque esas bolsas van a la basura... Sí señor, de hecho, las usamos para tirar la basura. Eso sí que es reutilizar las cosas. Ahora tendremos que comprar bolsas de basura, con lo que el plástico que tiraremos será el mismo. Ahora sí, pagaremos la bolsa de basura y la bolsa reusable del carrefour.

Igual que pagamos a precio de oro la energía que se genera con las energías renovables, placas solares y molinos eólicos. Que son tan caras de construir y de mantenimiento, que si no la subvencionamos (vamos, la pagamos entre todos), no sale rentable. Que son complicadas de construir, no dan una mierda de energía, tienen una vida de pocos años, y después hay que tirarlo todo, y eso sí contamina un huevo. Porque todo el mundo que sabe un poco, sabe desde hace tiempo que la energía más limpia y más barata es la nuclear. Pero nos han comido la cabeza y nos la siguen comiendo. Porque como en La Muela, el político de turno cobra por cada molinillo.

Hoy me tiene hasta los cojones la banca, que nos ha metido en una crisis dando hipotecas de 200..000 euros a gente con un sueldo de 600 y presentando como aval un chupa chups, y ahora cierran el grifo cuando ya se han hecho de oro. Y me los tocan los gilipollas que se lo compraron, sin preocuparse de si algún día lo podrían pagar. Y los miles de interesados que han especulado con el suelo y con la vivienda. Y ahora nadie lo paga, pero todos nos echamos las manos a la cabeza.

Y el PP y la patronal proponen como medida abaratar el despido y reducir el paro. Y nadie les dice que se reduzca el sueldo su puta madre, que ellos tienen el sueldo seguro, y los otros cuando se hicieron de oro no se quejaban, pero ahora quieren que el despido les salga gratis.

Porque estoy hasta los cojones de que la SGAE y un montón de soplagaitas como el Ramoncín y el Bardem, que se dicen progresistas pero tienen su casa de lujo en Miami y su yatecito en el puerto, me cobren a mí un canon por cada CD, disco duro, móvil, MP3, impresora o por cada libro que cojo prestado de una biblioteca pública, y el Gobierno les deja porque si dices algo en contra de ellos salen hablando mal de ti, y te hacen perder las elecciones.

Así que nadie les dice ladrones, que es lo que son.. Que además hacen una mierda de películas que no tienen argumento, y sólo venden entradas porque sale el Hugo Silva en pelotas. Y para más huevos, una de las autoras de semejantes bodrios es la Ministra de Cultura. Tiene cojones la cosa..

Resulta que el criminal soy yo, por usar internet, por poner el emule, por usarlo para decir lo que me da la gana y para buscar más información que la que me dan mascada en las noticias de las tres, que la mitad del telediario es deporte y la otra mitad el tiempo, con un par de anuncios en medio, del jefe de la cadena, camuflados como noticias. Soy un delincuente por intentar pensar por mí mismo. Porque me quejo de que nos roben y nos toreen, y aun encima nos dejemos.

Igual que nos dejamos meter miedo, para intentarnos vender vacunas y mascarillas, diciendo que viene una pandemia mundial de gripe del cerdo, ahora gripe A. Igual que antes los mismos dijeron que venía la gripe aviar. Y qué curioso que las dos veces, quien anunció al mundo que habría millones de muertos, sea el dueño de la fabrica de las vacunas y secretario del gobierno de George Bush. Millones de dosis de un medicamento llamado Tamiflu, que por lo que se sabe ha matado a más gente de la que ha salvado. Pero todos callan, y si me fuerzas, le hacen el bombo.

Demostrando que hay idiotas en todos lados, ahora el PP ha pedido que los padres tengan que autorizar a alguien con menos de 18 años antes de que puedan hacerse socios del tuenti o del facebook. Lo que significaría que una niña de 16 años puede abortar sin pedirle permiso a los padres, y un crío de 17 asesinar a alguien sin ir a la cárcel. Pero no pueden subir sus fotos en pelotas hechas delante del espejo. Que ya de paso sirve para que las vea el chico que te gusta... y el que no te gusta, sus amigos pajeros, y todos los cerdos pederastas de internet. Porque éste es el país donde todo el mundo hace las cosas sin pensar, tengas 16 años y lleves un calentón, o tengas 50 y seas ministro.

Cansado, de que lo que vivimos en España ya no pueda llamarse inmigración. Es una PUTA INVASIÓN, donde si ves por la calle a otro español, casi te sorprendes, porque no hay más que negros, moros, sudacas y rumanos. Y les damos subvenciones y ayudas, mientras sus hijos se organizan en bandas, se adueñan de los parques, piden dinero por jugar en una pista de baloncesto, que es de todos, y mientras se pasean, buscan marrones. Ahora les daremos un ordenador de pantalla táctil, y tu hijo, al que has tenido que meter a un colegio privado para que no se junte con esa gente y hasta aprenda algo, el ordenador ni lo verá.

Pero es mejor discutir sobre si yo hablo catalán, o tú gallego, de que yo soy vasco y tú insular. Es mucho mejor que reconocer que somos un país de burros, de los últimos países en educación, con una tasa de abandono escolar que asusta, y donde estamos volviendo a que la gente no sepa apenas escribir y mucho menos sumar. Porque si yo digo "me gusta pensar, me gusta saber cosas", me miran raro, porque aquí está mejor visto ser un completo analfabeto. Y los de arriba contentos, así no piensas y votarás lo que te digamos y te venderemos lo que queramos..

Todo ello sin que la televisión diga absolutamente nada, sin que nadie haga nada. Eso sí, el fútbol y los toros que no falten, y el programa de marujeo, donde si se pegan, mejor. Un programa de callejeros o todos los que lo imitan, donde se vea gente drogándose y yéndose de fiesta, que eso da audiencia, y la audiencia es publicidad, y vende. Y siempre es lo mismo, todo por dinero.

Nos estamos acostumbrando a ver muertes y asesinatos a sangre fría en televisión. Ya a casi nadie le escandaliza. Y aún tengo que aguantar que insinúen que la moral de los periodistas es superior, que es una profesión muy respetable, mientras los de la tele venden cada día sus principios por un punto de audiencia.

Así que escribo esto. Siento haberme extendido mucho. Si no te gusta, pues bórralo. Me da igual que lo reenvíes o que no. Sólo sé que alguien tiene que decirlo y que lo digo porque ya me han tocado los cojones.

viernes, 8 de enero de 2010

Scott

Mi perrillo, era acojonante; sin lugar a dudas la mejor mascota que nadie puede tener, de hecho ahora mismo escribiendo estas líneas tengo un nudo en la garganta. En cualquier caso estoy tranquilo porque como en la peli de Disney, todos los perros van al cielo.

Llegó a casa un sábado, lo trajeron mis hermanos; unos vecinos querían regalarlo, era el último de la camada de la chica que trabajaba en su casa y no sabían qué hacer con él. Mis padres les dijeron que no querían perro ni nada que se le pareciese y nosotros recordamos aquella famosa frase de cuando vivíamos en Madrid: “en un piso no se puede tener perro, si viviéramos en un chalet…” Pero vinieron con no sé qué historia de las plantas, así que mis hermanos compungidos tuvieron que devolver aquella bolita blanca a los vecinos.

Lo cierto es que nos pasamos toda la sobremesa del domingo poniéndole nombre al perro y ya cuando mis hermanos dijeron que pobre perrito, que ahora estaría vagabundeando por la calle, y mi madre dijo: “es que me miraba con unos ojillos”; estaba claro que el lunes 18 de Enero de 1993 iba a ser el primer día del Scottie en casa.

Cuando llegó a casa recuerdo la frase de mi padre cuando entró en el salón: “fíjate bien en todo esto porque nunca más vas a volver a entrar aquí” y efectivamente no volvió a entrar básicamente porque no salía del salón. Aquella noche fue increíble y me sirvió de entrenamiento para lo que he vivido hasta fechas bien recientes, parecía que se dormía, pero según empezábamos a subir las escaleras se ponía a llorar y eso que hicimos lo de envolver un despertador con una manta para que le parecieran los latidos de su madre; total que no dormimos nada, pero el perrillo estaba con nosotros y para siempre.

Hay mil anécdotas, una de las más sorprendentes ocurrió a las pocas semanas de estar en casa y es que estando mi madre cocinado abrió el horno, ya precalentado y el perro acercó el hocico y obviamente se quemó y estaba ahí quejándose cuando vio como mi madre se acercó al horno para meter la bandeja y con mucho cuidado la mordió del pantalón tratando de que mi madre no se acercara al horno, ya veis un mesecito y ya estaba cuidándonos.

Cuando mis padres se fueron a Argentina estuvo tres días sin comer y siempre se recostaba en lo fregado en verano; me encantaría volver a darme un paseo por el campo con él como hacía por las noches, fumando un cigarro y viéndole corretear a mi alrededor. Lo cierto es que nos dio muchas alegrías y quiero pensar que nosotros a él; era el único perro que no comía pan solo, había que untárselo y no de cualquier cosa, solo paté del bueno y quesos con clase y solo comía salchichón de Vic o ibérico, las uvas peladas, … Hoy hace cuatro años que nos dejó, y le sigo echando de menos siempre se acercaba cuando te veía triste y siempre conseguía que al final sonrieras.

lunes, 4 de enero de 2010

2009

Se acabó el 2009, para casi todo el mundo los chinos con su año del dragón, de la rata, de la lechuga, de la ciruela o del paraguas (vaya usted a saber) siguen en él; y en realidad hasta hace un ratín yo también practicamente acabo de acercarme a un ordenador, lo que indica un buen comienzo de año.

Ha sido un año que ha acabado con mi peque dando sus primeros pasos y a mi corriendo como si hubiera robado algo (más bien trotandito) y en el que han pasado muchas cosas quizá un día para destacar; el 23 de Octubre, primer cumple de Martina y encima pudimos celebrarlo junto con el alta de Jorge, probablemente haya sido el día más bonito del año.

Además de ese día hay mil historias que siempre llevaré conmigo, muchas gracias a todos los que habéis compartido unos raticos conmigo y como propósito para este año me he marcado veros a todos un poquito más que en el anterior; y no olvidéis, como cada año, ir a algún sitio en el que no hayáis estado nunca antes.

Besos a tos

lunes, 14 de diciembre de 2009

El gesto de la Muerte

Es un cuento de Las Mil y Una Noches, que revisó Cocteau; que siempre me hizo pensar y que ayer después de ver la peli La Casa del Lago me vino a la cabeza. Ahí os lo dejo.

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

—Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.

—Pero ¿por qué quieres huir?

—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

—Muerte —le dijo acercándose a ella—, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?

—¿Un gesto de amenaza? —contestó la Muerte—. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Táctica y Estrategia

Ayer en un curso de esos que hago ahora para directivos, el responsable de RRHH de Cajamar nos leyó este poema de Mario Benedetti; y aunque el bueno de Mario pensara en el amor (imagino) es tremendamente aplicable al laburo. Disfrutad de su belleza, pero sobre todo meditadlo y tratad de diferenciar entre táctica y estrategia en vuestros proyectos.

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

martes, 24 de noviembre de 2009

Lo correcto

Estaba tratando de convencerme de que era lo que debía hacer, pero si era tan correcto porque me sentía tan mal; había hecho lo correcto, para lo que me habían educado, pero cuando la policía se llevo a Mijail sentí una presión en el pecho como nunca antes.

Me quedé sentado en la cocina mirando a través de la ventana el Lada que el Partido me había entregado por mi nuevo cargo, pero se habían llevado a Mijail; cogí distraídamente unas ciruelas mientras iba a ponerme el traje para dirigirme a mi nuevo despacho en el Polit Buró, tratando de recordándome a mí mismo todos los desvíos capitalistas de Mijail, pero solo conseguía recordar cuando jugábamos juntos en la Plaza de los Teatros y todas las aventuras que corrimos en aquel jardín.

Gracias a mis influencias conseguí saber el Gulag en el que estaba el otrora amigo de la infancia, le dejé mil mensajes pero no respondió a ninguno y la zozobra se convirtió en una compañera más en mi vida, me centré en mi trabajo y en el servicio al Partido.

Hoy hace casi veinte años de aquello y un tocayo de mi amigo nos habla de la Glasnost y le da la vuelta a una vida guiada por los principios aprendidos en la niñez y de repente la Revolución no tenía sentido y entonces ¿tenía sentido mi vida?

Y ese día de repente la acción que había marcado mi vida dejaba de tener sentido, ese día de repente ya no era lo correcto y todo mi orden de valores se desmoronaba, toda una vida dedicada a tratar de convencerme de que debía hacer lo correcto y sobre todo que un día tomé la decisión que el Partido y la Revolución esperaban de mí y de un plumazo, un tipo al que ni conocía, lo barrió y convirtió aquella acción en algo despreciable, una conclusión que llevaba negándome tantos años.

Estaba claro que no podía hacer otra cosa que coger mi pistola reglamentaria y…

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Míticos

La Cuadra: un garito muy pequeño en General Pardiñas, era como ir al recreo del cole, allí estaba todo el mundo. Recuerdo el cumple de Marta Haendler y un conato de movida de la que me sacaron unos chavales de clase con los que no me llevaba especialmente bien, pero que por encima de todo estaba el cole. Mario y yo con pendiente y los vodkas con naranja.

Jacara: primera discoteca en serio y garito mítico de la postmovida Madrileña, donde los juntábamos los niños del barrio, el local sigue ahí en Principe de Vergara, la entrada de atrás estaba en frente de La Cuadra y era por la que resultaba más fácil entrar; aquí hicimos los primero y más patéticos intentos de ligar y la canción del Imperio de los Nikis se convirtió en un himno.

El Happy: pequeño pub en la avenida de Nazaret, hoy un buen restaurante, en el que siempre terminábamos tomando copas después de aquellas cenas en el chino con los chicos del grupo, era donde nos quedábamos hasta el final Juan Carlos, Martuca y yo; y luego a Conde Cartagena para dar un paseíto.

Chapandaz: y su mítica leche de pantera, ahí conocí a mi admirada Paloma. Su ubicación en Moncloa era fantástica después de haberme ido a vivir a la sierra.

La Casa de la Cerveza y sus submarinos, cuantas tardes en Juan Bravo, de hecho es un local que todavía frecuentamos, que está hermanado con el Chapanzaz. Aquí se forjó la historia más importante de mi vida.

Nabo de Lugo/La Mancha: dos bares normales en un callejón entre Pardiñas y Mola, pero que servían minis de cerveza y patatas bravas, la dieta de cualquier adolescente que se precie. Lo bueno es que en la Mancha los camareros iban con camisas de rallas verdes y blancas (algo bastante de moda en aquel entonces) y Nacho Lora no tenía otra camisa aquella tarde, jejeje. Tenemos también el dudoso honor de haber acabado con el tequila en el Nabo en un partido del Madrid a chupito el gol.

San Antonio: discoteca-balneario de L.A. ¡grande! yo me quedaba flipado de la cantidad de calcetines blancos por metro cuadrado; pero guardo muy buenos recuerdos de los primeros años del grupo de la playa.

TBO: garitazo de Los Narejos, con sus gogos y sus fiestas de la espuma de serie, la verdad es que fueron noches inolvidables en la playa.

La Cerve: Galapagar nada más llegar, con los compis del insti, es el sitio en el que cumplí 18 y donde empecé a aficionarme a las cervezas raras, tenían todas; de hecho es el primer garito que yo recuerdo con una amplia carta de cervezas.

La Fundación: más conocida como la Fundata, en Salustiano Alozaga, cerca de Recoletos ideal para coger el tren y seguir de copas por la sierra, este garito es responsable de que haberme ido a la sierra no fuera tan complicado, ya que todas las noches podía estar allí con mi primo.

El Cardenal/Los doce robles: mediados de los noventa con los chavales de siempre, ambos en Bilbao y nos traen recuerdos increíbles: minis, chicas, bailes, … fueron probablemente las noches más locas de aquella época en la que todo daba igual.

Thersipcore: tergicholi: es más o menos en los mismos años que los anteriores pero en la sierra, de las cosas que pasaron aquellos días nos ganamos el sobrenombre de “Historias del Kronen”.

Don Chupito/ Pelotazo: en la misma época que los anteriores, pero en la Playa, unas noches de locura en las que llegamos a ser los gogos de un garito, noches en las que nuestros pectorales y esos brazacos eran la admirados a partes iguales con nuestra capacidad con los coscorrones.

Búho: los de los calcetos blancos de S. Antonio cuando crecían y aumentaban en horterez se juntaban en un sitio con “clase”, y allí íbamos nosotros, no sé bien a qué, pero allí estábamos partiendo la pana.

La Tortuga: se me empañan los ojos recordando este garitazo de Alpedrete, testigo de mis primeros amaneceres en COU y la primera vez que me entraron (y no la última, mamones que sé lo que estáis pensando). Because the night belongs to lovers, el baile con Ana María del ojala que llueva … con todo el garito parado, o cuando entramos en plan superman.

El Mancha: bareto de Vilecha en el que cayeron un par de manchaditos con todo el que ha ido a conocer mi pueblo, pero especialmente memorable con mis hermanos e Iván y todo el mundo pagándonos una ronda e ir a dormir la siesta directamente mientras mi padre trataba de explicárselo al abuelo.

Jalisco: Galapagar en estado puro, destacable el campeonato de cerveza, el “todos tenemos más” en un espectáculo de boys, los destornilladores que nos preparaba Roberta, …

El Bunker: simplemente era el sótano de la casa de los Pérez, pero todo lo que pudimos vivir allí es tan difícil de resumir que lo dejaremos aquí.

Equinoccio: los jueves por la noche eran el día, o mejor dicho la noche y eran días en los que podías perfectamente llegar al curro de empalmada después de una ducha de agua fría y luego quedarte a las cañas.

Gambrinus de Ibiza: bareto de reunión del grupo del cole, mola tanto que aún nos juntamos de vez en cuando por allí, aquí empezamos a disfrutar más de una caña charlando con los amigos que de unas copas en un garitazo persiguiendo chatinas.

La facultad de Veterinaria: fiestas increibles en las que llegué a tener un 100% de efectividad y lugar en el se formalizó la historía más importante de mi vida.

El Ratón Vaquero: mítico entre los míticos, local de los incomparables Pablo Carbonell y Santiago Urrialde, esa esquina esconde tantas historias y tantos secretos que es una pena desvelarlos. Pero esas noches de verano en la terracita con los Sanchos disfrutando de la filosofía del colgao del 24, o los gintonics con Mariete y Marta y la siguiente llamada es de estamos en el hospital que ya ha nacido.

El Bo Finn: un sitio al que puedes ir en cualquier momento y siempre te vas a encontrar a alguien; es el garito de la banda del Rugby, pero también con los de la uni y como olvidar aquella partida de billar con Ramón, o descubrirme a mi mismo encima de la mesa con los pantalones por los tobillos marcando gallumbos con la bandera Argentina tras su clasificación para semis, el 2X1, todos los seis naciones, ...

Y alguno más que se me ha quedado en el tintero, pero esto es un buen resumen.