miércoles, 28 de diciembre de 2011

Tandoori

El otro día nos pusismo a hacer comida hindú y nos lanzamos a hacer un pollo tandoori, que es uno de los clásicos, para el que hace falta un horno especial que es el que da el nombre a la receta, pero en un buen horno y a máximo de potencia también podemos conseguirlo.

Lo primero es hacer la pasta en la que macerar el pollo para ello mezclaremos dos yogures, un chile muy picado y sin pepitas, ajo muy picado, gengibre rallado, aceite, zumo de medio limón, tandoori paste o garam masala, comino molido, sal, pimentón, curry y cardamomo. Una vez que consigamos una pasta homegénea introducimos los trozos de pollo y los tenemos en la pasta entre media hora y 45 minutos.

Los escurrimos y los metemos en el horno precalentado a la máxima potencia durante diez o quince minutos. Servir con alguna salsa suave mostaza con mahonesa, guacamole, salsa rociera, ... Aunque también podemos aprovechar como salsa la pasta de maceración.

martes, 27 de diciembre de 2011

Los Tomates

En las lejanas tierras del sur había un labriego que solo tenía su huerto de tomates; a pesar de su sencillez, o precisamente por ella, era muy querido en toda la comarca. Este cariño y respeto, como pasa siempre, genera sentimientos encontrados en aquellas personas con el corazón negro que al no estar contentas consigo mismas, buscan en los demás la culpa de todos sus males y especialmente en aquellos a los que ven felices, ya que piensan que es injusto lo mal repartida que está la felicidad y no se dan cuenta de que la felicidad no es algo que te toca si no algo que debes cuidar y cultivar día a día.

Ocurrió que una noche mientras el labriego dormía en su humilde jergón, unos enemigos entraron en su huerto de tomates y lo cubrieron todo de sal, buscando que la tierra se quedará yerma, pues su objetivo era generar tristeza en nuestro protagonista. Cuando a la mañana siguiente se levantó y fue a realizar sus tareas como casa día,encontró una capa blanca en todo su huerto; y lo que hizo fue ponerse a trabajar duro para recuperar su plantación.

Sus amigos le dijeron que fuera en busca de sus enemigos y les diera una lección, incluso en el pueblo se organizaron partidas para defender a alguien tan querido; pero el siempre respondía lo mismo: "ahora mismo no va a poder ser porque tengo mucho trabajo" y cuando por la tarde alternaba con sus convecinos en el bar del pueblo, les convencía de que no podía perder el tiempo en venganzas que debía dedicar todos sus esfuerzos en recuperar su huerto que al fin y al cabo era su único sustento.

Después de muchos meses de trabajo las matas por fin dieron fruto y resultaron unos frutos de color oscuro y algo retorcidos por el efecto de la sal; pero he aquí que los tomates tenían un sabor finísimo, más dulce de lo habitual y empezaron a ser muy codiciados en la comarca y su fama se extendió a la región y de pronto eran los tomates que querían tener en las mesas más elegantes del país y así fue que con trabajo y dedicación nuestro humilde labriego se convirtió en un próspero agricultor.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Navidad

La Navidad son, sin lugar a dudas, los días más bipolares del año. Para unos son los días más felices, llenos de magia disfrutando de esa chispa que hay en la sonrisa de cada uno de los que te rodea. Pero también pueden ser los más tristes, y este sentiemiento suele venir acompañado de la soledad y la nostalgia de esos años en los que estos días eran lo más importante que pasaba en tu vida, al menos para uno mismo.

Por las calles nos cruzamos constantemente con gente que está ilusinada con volver a juntarse con su familia, alguna reunión con amigos a los que solo ve en estas fechas, gente que va pensando en los regalos que va a hacer y si giramos la cabeza a la izquierda vemos al otro angustiado porque no sabe como hacerle los regalos a sus hijos, o a ese otro tipo que ha estado viendo la progrmación de la tdt para la Nochebuena. Todos convivimos bajo las mismas luces que adornan las calles y todos tenemos que sonreir por la calle, para que nunca sepan los demás a qué grupo pertenezco.

En estos días es obligatorio ser feliz y es por eso que para muchos, para los que su vida no varía gran cosa con respecto a otras épocas del año, son los que sufren con la parafernalia navideña ¿estaremos hablando de envidia? ¿pero, por qué unos estan rodeados de los suyos y otros solos? ¿se lo han buscado ellos? Escondernos tras posibles malas acciones lava la conciencia y la deja reluciente para disfrutar de estos días en familia; o a lo mejor ni nos lo planteamos.

En estos días el que está bipolar soy yo, con grandes alegrías y grandes tristezas; y casi todas me las he buscado yo; es más incluso podemos decir que en las alegrías he tenido bastante ayuda, y probablemente estos tiempos de cambios hacen que divague más de lo habitual.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Equipo de Fútbol

Brillante relato de un amigo en Facebook, la verdad es que me ha parecido genial, gracias Javi.

¡¡Éramos de Champions!! (eso decía el entrenador). Al principio nos divertíamos, nos salían las jugadas más arriesgadas y el esquema de juego parecía funcionar a la perfección. Llegamos a pensar que podríamos aspirar a todo, que podríamos codearnos con los grandes equipos de siempre. ¡¡Todo era maravilloso!!. Tiramos el antiguo estadio, recalificamos los terrenos y nos hicimos una inmensa ciudad d ...eportiva. Algún pesimista llegó a decir que aquello era un espejismo, que nuestro equipo no tenía fundamentos suficientes para seguir así por mucho tiempo. ¡¡ Agorero!! Nadie le escuchó, jugábamos bien y ganábamos partidos, qué más podíamos pedir, ¿a quién le importaban los fundamentos?. Las aficiones de los demás equipos incluso nos envidiaban.

Pero, casi de un día para otro, todo empezó a ir mal... Las piernas ya no respondían como antes, el juego empezó a ser más espeso, comenzaron las discusiones entre los jugadores y desde la grada se empezaban a pedir explicaciones al entrenador. Por alguna extraña razón, otros conjuntos de la liga empezaron a tener los mismos problemas, se mascaba la impotencia y el desánimo. Muchos jugadores, ante la imposibilidad de cubrir sus nóminas, fueron apartados de sus respectivos equipos y quién más quien menos empezó a ver cómo sus otrora millonarios emolumentos empezaban a mermarse.

Los equipos grandes, los de toda la vida, alemanes, ingleses, franceses, comenzaron a quejarse. "Esos equipos pequeños y mal organizados nos lastran a los demás, y además tenemos que repartir con ellos los derechos de televisión", decían; "¡¡dividamos la liga en dos!!", bramaban.

En un intento por salvar la competición, la UE (Unión de Equipos) cedió fondos a los que pasaban penurias, a veces en contra del criterio de las aficiones de los equipos más poderosos. No ha servido de mucho. Los equipos de Grecia, Italia, Portugal e Irlanda, ya no cuentan para nada. Su panorama no es muy halagüeño: entrenadores que se van, otros que son destituidos, jugadores en huelga, aficiones enfurecidas, patrocinio a la fuga y desbandada general de jugadores, tanto de los extranjeros que llegaron al albor de los añorados tiempos de gloria, como de los propios nacionales, que marchan al extranjero en busca de mejores oportunidades.

Nuestro equipo, ¡ay, nuestro equipo!. Deambula peligrosamente cerca del abismo. El entrenador, denostado hasta por sus más fervientes partidarios, antes de ser destituido, ha declarado que no sigue, que se va a contar nubes o algo así.

El que antes fuera segundo entrenador es uno de los que se postulan para el puesto. Afirma tener la solución a los problemas del equipo, si bien parte de la grada no termina de entender cómo, si esto es así, no compartió tales ideas con su defenestrado compañero de banquillo.

Parece tener más opciones otro candidato, que, como el anterior, nunca ha asumido el cargo de entrenador, pero sí distintos puestos de relevancia en el organigrama deportivo. Dice que puede devolver el equipo a los puestos de privilegio, pero a buen seguro exigirá sacrificio y paciencia a la desencantada afición. Sus detractores denuncian que entre sus planes estaría la supresión de los descuentos en los abonos que el club ofrece a pensionistas, él lo niega.

En cierta ocasión, el gran Gary Lineker dijo: "el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que siempre gana Alemania". Como la vida misma, Gary, como la vida misma

jueves, 10 de noviembre de 2011

Las Tribus

El incendio hizo que tuvieran que recoger sus cosas a toda prisa en plena noche; tuvieron que abandonar el lugar en el que habían vivido durante tantas generaciones. Consiguieron cargar con buena parte de la cosecha e iniciar un camino incierto; ellos eran tremendamente sedentarios, tan amigos de las rutinas se habían acostumbrado a vivir allí y habían sido muy felices. La tierra les daba sus frutos con algo de esfuerzo sí, pero les regalaba el sustento y el río cercano les permitía añadir algo de pescado a su dieta.

De pronto en el claro de aquel bosque se encontraron con ellos, unos extraños, unos cazadores que habían salido muy de mañana a conseguirse su alimento. Tras unos instantes de desconfianza mutua el ofrecimiento de una torta de trigo hizo que desaparecieran todas las suspicacias y encendieran un fuego. Idearon mil formas de hacerse entender y otros mil juegos en el río cercano, incluso se cocinó el primer guiso de la historia hecho a base de verduras y carne; se prometieron amistad eterna. El día fue avanzando y la tarde la pasaron entre bailes y canciones, aprendiendo unos de otros, a esa hora ya había algunos individuos capaces de hacerse entender en la lenguas de ambas tribus.

Durmieron en las cabañas que habían improvisado, de manera totalmente aleatoria, mezclándose unos con otros, como una sola tribu. Pero con los primeros rayos del sol, cuando empezaron a desperezarse comprobaron que no quedaba ni uno solo de los cazadores entre ellos, su forma de vida les obligaba a no parar.

lunes, 24 de octubre de 2011

Albóndigas de pescado con alubias

Ayer estaba aburridillo en casa y me puse a innovar un poco en la cocina y se me ocurrió esta recetilla que al final resultó muy interesante. Lo primero es picar mucho unos filetes de pescado blanco (yo usé merluza, pero bacalao, lenguado,… pueden ir muy bien) y mezclamos con cebolla también muy picada, ajo, soja, pimentón, pimienta, un huevo y pan rallado. Lo dejamos reposar mientras cortamos las verduras para la salsa en este caso usé cebolla, ajo y puerro que pochamos bien, luego añadimos tomate rallado y sazonamos con eneldo, estragón, laurel y cilantro. Cuando esté todo mezclado añadimos vino y lo tenemos a fuego fuerte hasta que se evapore el alcohol y luego lo dejamos a fuego suave para que se vayan concentrando los sabores.

Hacemos las albóndigas, las enharinamos y las freímos a fuego vivo antes de echarlas a la salsa, de manera que las doramos un poco. Mezclamos las albóndigas con la salsa y mantenemos a fuego muy suave durante una hora más o menos para que se siga concentrando el caldo.

En un plato disponemos una cama de alubias cocidas, perfectamente pueden ser de bote que hoy en día las hacen fantásticas, sino las cocemos con un hueso de jamón y algo de ajo. Encima de las alubias colocamos las albóndigas y napamos, como dicen los cocineros con la salsa y las verduras; y ale a disfrutar.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Pimientos rellenos de cordero y aceitunas

Esta es una recetilla que vi en Canal Sur y que me animó a hacer pimientos rellenos, muy sencillo y muy visual. Empezaremos limpiando los pimientos cortándoles la parte de arriba de manera que quede como un recipiente y limpiar bien por dentro de semillas.

Pochar abundante cebolla y cuando esté transparente añadir la carne de cordero cortada a cuchillo en trozos muy pequeños y cuando se haya sellado añadir tomate rallado y dejar que se sofría lentamente durante al menos 35 minutos, cuando el tomate esté hecho añadir una copa de vino y al evaporarse el alcohol añadir aceitunas cortadas en trozos y un poco queso rallado para espesar el relleno. Ojito con la sal que las aceitunas aportan bastante.

Colocamos los pimientos de pie en una bandeja de horno con un poco de aceite y los rellenamos bien, ya que las paredes del pimiento se ablandaran y para que se mantengan rectos hay que rellenarlos mucho y apretar un poco. Cubrir con queso rallado y al horno a 180º hasta que veamos que el pimiento está hecho.

Con los recortes de pimiento, un tomate, cebolla y ajo hacemos una salsa triturándolo todo bien con aceite de oliva y lo ponemos a calentar. En los platos ponemos un poco de salsa y encima el pimiento.